08 Mar. 2019

TENDENCIA

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alimentación animal

Tienen los consumidores información sobre los riesgos de los antibiòticos


Escrito por: Alessandro Scolari

El hallazgo de residuos de Cloranfenicol en una granja de aves de caza nos permite evidenciar importantes diferencias en las informaciones que los consumidores reciben sobre los riesgos de asumir antibióticos con los alimentos

Debido al hallazgo de residuos de Cloranfenicol en muestras de pienso tomadas por la Autoridad Sanitaria en una granja de aves de caza en el Norte de Italia, ha permitido efectuar una búsqueda sobre las causas que pueden estar a la raíz de este problema y también hacer unas reflexiones sobre las informaciones y la percepción que el consumidor tiene en general sobre la presencia de antibióticos en los alimentos que derivan de animales.

consumo antibióticoDesde hace algunos años varios países europeos han informado sobre la presencia de Cloranfenicol en alimentos vegetales y de derivación animal.

El Cloranfenicol y otras sustancias con actividad antimicrobiana que se utilizan o han sido utilizadas en las terapias médicas y veterinarias, han sido seleccionadas a partir de moléculas producidas naturalmente por bacterias que viven en el medio ambiente, en particular en el subsuelo, como es el caso de Streptomyces venezuelae, una bacteria con capacidad de producir cantidades significativas de Cloranfenicol.

En el 2015, en la Universidad de Wageningen (NL), se ha demonstrado que trigo y maíz tienen la capacidad de absorber el Cloranfenicol presente en el subsuelo, producido por Streptomyces venezuelae.

En el año 2014, La Dirección General de Sanidad de la EU (DG-SANCO) ha encargado a la Agencia Europea de la Sanidad de los Alimentos (EFSA), de evaluar el riesgo de absorción de Cloranfenicol con los alimentos (incluyendo los vegetales) para personas y animales.

Se debe informar correctamente a los consumidores sobre todos los beneficios y los riesgos presentes en cada tipo de alimento, sea de origen vegetal o animal. En la actualidad a menudo reciben información que carece de rigor científico, a veces influenciada por ideologías contrarias al consumo de alimentos de origen animal.

Descripción del evento

Las Autoridades Sanitarias en 2016 efectuaron muestras de pienso, en el silo y el comedero, de una granja de aves de cacería (con perdices y faisanes adultos) en el Norte de Italia, como parte de un programa de muestreo nacional en la producción de carnes avícolas.

Después de haber encontrado la presencia de un bajo residuo de Cloranfenicol (4,51 μg/Kg y 1,63 μg/Kg), solamente en el pienso mezclado a granos de cereales presentes en los comederos de las naves de faisanes y perdices (el pienso contenido en los silos era negativo), las Autoridades volvieron varias veces a la granja para tomar otras muestras de pienso, carne de aves, agua y cereales.

En total, las Autoridades Sanitarias efectuaron 52 muestras adicionales, con búsqueda de 266 moléculas de antibióticos sin encontrar en estas algún tipo de residuo. Los animales se mantuvieron en buena salud durante todo el tiempo del muestreo (tres meses), con porcentaje de mortalidad inferior al 2%. El granjero fue acusado de antentado a la salud pública (por esta causa en el Código Penal Italiano está previsto el encarcelamiento de 3 a 9 años).

Pero, ¿qué es el Cloranfenicol?

El Cloranfenicol es un antibiótico de amplio espectro, que en el pasado ha sido utilizado en animales de abasto. En el 62° Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), el Cloranfenicol ha sido clasificado como substancia con supuesta carcinogenicidad para el hombre y, por su correlación con casos de anemia aplásica, en la Unión Europea (Reg. UE 37/2010), se ha decidido prohibir su uso en zootecnia

Presencia de cloranfenicol en el subsuelo, en los vegetales y en productos de origen vegetal

Los antibióticos están ampliamente presentes en la naturaleza y juegan un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio entre las poblaciones microbianas, tanto en el terreno como en el ambiente acuático. El género Streptomyces produce el 55% de las aproximadamente 5.000 moléculas con acción antibiótica identificadas entre 1945 y 1978.

En general, los antibióticos más utilizados en terapia son producidos por bacterias pertenecientes a los géneros Penicillium, Streptomyces, Cephalosporium, Micomonospora y Bacillus.

Streptomyces venezuelae es una bacteria capaz de producir cantidades significativas de Cloranfenicol, otras bacterias también pueden hacerlo. A partir de 2010, la presencia de Cloranfenicol se ha encontrado en productos de origen vegetal, en diferentes países europeos y extraeuropeos (ver Tabla 1). En la mayoría de los casos el hallazgo no se relacionaba con el uso ilegal del producto y no era posible averiguar la procedencia de los residuos.

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Tabla 1. Hallazgos recientes de Cloranfenicol en plantas y productos de origen vegetal (Fuente datos – EFSA)

 

En Suecia y Holanda, se han efectuado, por parte de Laboratorios Nacionales de Referencia que se ocupan del control de los alimentos, investigaciones que han evidenciado con frecuencia la presencia de concentraciones significativas de Cloranfenicol en muestras de paja procedentes de varios países europeos

En 2015, el Instituto Nacional de Seguridad de Alimentos de Holanda (RIKILT), llevó a cabo varios estudios con el objetivo de confirmar que el Cloranfenicol presente en el subsuelo podía ser producido por la bacteria Streptomyces venezuelae y absorbido por las raices de las plantas (Figura 1).

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Figura 1. Absorción por parte de los cereales del Cloranfenicol presente en el subsuelo

Se ha demonstrado que Streptomyces venezuelae puede producir cantidades significativas de Cloranfenicol en el subsuelo (hasta 500 μg/kg). Esta molécula se transfiere de las raíces al tallo y a las semillas, se concentra principalmente en el trigo respecto al maíz, mayormente en los tallos en comparación con las semillas, sobre todo con terreno proveniente del subsuelo y no en la superficie.

La Comisión Europea en 2014 solicitó a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que evaluara los riesgos para la salud humana y animal que podían derivar de la ingestión de Cloranfenicol. En su detallado informe, EFSA enumera, en primer lugar entre las causas de la ingestión de Cloranfenicol, la producción natural del antibiótico por las bacterias del subsuelo y su posible absorbimiento por parte de las plantas

Los niveles encontrados en las muestras no son suficientes para causar anemia aplásica (uno de los efectos secundarios de tomar Cloranfenicol), mientras que, por lo que se refiere al riesgo de carcinogenicidad, no fue posible emitir una opinión

En la actualidad…

En la actualidad es difícil evaluar con exactitud cuántos antibióticos o sustancias biológicamente activas pueden ser consumidas con alimentos de origen vegetal, pero podemos encontrar información en los resultados de una investigación realizada sobre los restos de habitantes de la antigua Nubia, que vivieron entre los siglos III y V DC.

Crecimiento del hueso

La deposición de las tetraciclinas, en relación con el crecimiento del hueso, mostró que la ingestión del antibiótico había ocurrido en algunos casos, a lo largo de toda la vida de las personas que se examinaron.

Presencia de tetraciclinas en huesos

En los huesos encontrados en los cementerios de la localidad de Kulubnarti (una isla en el río Nilo), las tetraciclinas estaban presentes en concentraciones comparables a las que se pueden obtener con tratamientos terapéuticos (dosis diaria de 1-2 g de tetraciclinas/persona).

Dieta rica en vegetales

La presencia de tetraciclinas en los huesos de los antiguos habitantes de Nubia se atribuyó a la dieta rica en alimentos vegetales de esas poblaciones (el trigo, la cebada y el mijo eran los productos básicos de la dieta nubiana, que se tomaban en forma de cerveza y pan).

Por lo que se refiere a los residuos de Cloranfenicol en la granja de aves de caza, se pueden hacer las siguientes consideraciones: En base a los argumentos de la defensa, el fiscal ha retirado las acusaciones y los granjeros han sido absueltos. La sensibilidad y especificidad alcanzadas por los métodos analíticos, debe inducir a las Autoridades Sanitarias a evaluar cuidadosamente los resultados de las pruebas en casos positivos, sea bien analizando el problema más a fondo o evaluando con más atención los datos anamnésicos (en este caso, las aves estaban en buena salud, no se realizaron otros tratamientos con antibióticos en la granja, etc.).

Con el fin de evitar adoptar medidas punitivas severas en relación a eventos que podrían surgir de fenómenos naturales hay que evaluar cuidadosamente los resultados de las prueba en caso de que sean positivos

Actinomicetos

Los actinomicetos presentes en el subsuelo producen una amplia gama de metabolitos biológicamente activos. La mayoría de estas sustancias, estudiadas por la industria farmacéutica, no han superado las pruebas toxicológicas y no han podido ser usadas en terapia. No ha sido evaluado el riesgo, para hombres y animales, que deriva de la ingestión de esas sustancias directamente con los vegetales. El problema merece ser investigado a través de nuevos estudios.

Sustancias con actividad microbiana

Las sustancias con actividad antimicrobiana que pueden ser utilizadas en las terapias se encuentran con frecuencia en alimentos de origen vegetal, a veces en concentraciones significativas, en relación con su difusión en la naturaleza. Por el contrario, en los alimentos de origen animal, este riesgo es extremadamente reducido. En el Plan Nacional de Control de Residuos 2017 del Ministerio de Sanidad en Italia, no se han encontrado residuos en un total de 8.548 muestras. Este resultado se debe seguramente al buen nivel de calidad que la industria avícola ha llegado a obtener, pero también se debe a la acción purificadora que el cuerpo animal lleva a cabo sobre los alimentos de origen vegetal que introduce con la alimentación: las aves de caza que comían alimentos con residuos de Cloranfenicol de origen natural no tenían Cloranfenicol en el músculo.

Los consumidores reciben muy a menudo informaciones engañosas sobre este tema, muchas veces lo que se publica carece de rigor científico y en otros casos está influenciado por ideologías contrarias al consumo de alimentos de origen animal.

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