08 Mar. 2019

Nutrición Animal

Nutrición Animal

Promotor del crecimiento en un entorno libre de antibióticos


Escrito por: Steeve Leeson

producción libre antibióticosLa digestibilidad siempre ha sido un tema de estudio de interés para los nutricionistas de avicultura. Durante los últimos 50 años, hemos llegado a apreciar el papel de varias regiones de tracto digestivo y su impacto en la digestión, absorción y madurez de las aves.

Dado que el periodo de desarrollo de los pollos de engorde se ha reducido, la importancia de estas funciones en el periodo de arranque ha aumentado. Hoy en día, es difícil alcanzar un peso a la edad de sacrificio normal si la tasa de crecimiento tiene retraso, por la razón que sea, durante los primeros 7 días de crecimiento.

El estudio de la digestión en aves jóvenes ha revelado que la capacidad de digestión en los pollitos es aún “inmadura” y una nueva industria ha emergido, suplementando el alimento con una variedad de enzimas y otros aditivos diseñados para limitar la digestión temprana. El pollito nace con un intestino prácticamente libre de microbios, por lo que los colonizadores tempranos tienden a predominar. Los nutrientes sin digerir estarán disponibles para favorecer el crecimiento microbiano en las porciones distales del intestino y ciego, y en el caso de que incluyan bacterias patógenas, el pollito estará en desventaja.

La microbiota intestinal “normal” se desarrolla rápidamente, de forma que la carga bacteriana y las especies presentes en la bandeja de incubación, durante la entrega y durante los primeros días en la granja determinarán la colonización temprana.

El concepto Nurmi de manipulación de la microbiota intestinal se basa en la introducción temprana de microbios no patógenos. Idealmente, estos microbios ayudarán a prevenir la colonización por patógenos y la exclusión competitiva (CE–Competitive Exclusion) indudablemente es una de las herramientas de manejo del futuro empleado en la producción de pollos de engorde.

El desarrollo temprano y rápido del epitelio intestinal es otro prerrequisito para una digestión normal. Las vellosidades y microvellosidades intestinales crecen rápidamente en los primeros días, y cualquier retraso en este proceso conducirá a una reducción en la captación de nutrientes y aumentará la disponibilidad de nutrientes para los patógenos anaerobios.

producción avícola

La presencia de patógenos, micotoxinas, y toxinas animales y vegetales retrasan el desarrollo de las microvellosidades. La selección de ingredientes de alta digestibilidad, libres de toxinas naturales, es importante para garantizar un desarrollo intestinal temprano rápido.

El ácido butírico, ya sea en el alimento o como consecuencia de la fermentación de polisacáridos no amiláceos, es importante para el desarrollo de las microvellosidades. A medida que el epitelio se desarrolla dentro de las microvellosidades, la mucosa secretada actúa como una importante barrera frente a la colonización patógena y la autodigestión por las propias enzimas digestivas del ave.

Algunas bacterias son capaces de colonizar porque son capaces de degradar esta capa mucosa protectora.

Helicobacter pylori, la bacteria causante de úlceras gástricas en las personas, segrega la enzima ureasa que destruye el recubrimiento mucoso, exponiendo la pared gástrica a la acción del ácido clorhídrico y la pepsina del estómago. Sería interesante estudiar la microbiota intestinal de aves alimentadas con una harina de soja rica en ureasa. En la actualidad, el destino de los nutrientes sin digerir está adquiriendo la misma importancia que el de los nutrientes digeridos. En el pasado, se consideraba que un 12-20% de ingredientes indigestibles era un problema asociado a la consistencia de las heces y la calidad de la cama.

Ahora sabemos que el material indigestible influye en el crecimiento microbiano, especialmente en el intestino grueso y ciego.

Potenciar el crecimiento microbiano tendrá una enorme importancia en un escenario en el que ya no se usen antibióticos promotores del crecimiento, especialmente en ausencia de los ionóforos anticoccidiósicos.

Digestión de carbohidratos

producción broilersLa mayor parte de la digestión ocurre en el yeyuno. Aproximadamente el 60-70% del almidón presente en los cereales se encuentra en forma de mono- o disacáridos en el momento de que la digesta alcanza el íleon proximal, mientras que el 95% del almidón está digerida cuando llega al íleon terminal.

El principal factor que influye en la digestión de carbohidratos es el contenido en polisacáridos complejos, como celulosa y lignina. Hay muy poca lignina en dietas a base de maíz-SBM (harina de maíz y soja), de forma que la celulosa se convierte en el principal limitante de la digestibilidad.

A pesar de que hasta el 10% de la celulosa dietética desaparece en el tracto digestivo, la mayor pérdida se asocia a la actividad microbiana en el intestino grueso y ciego, donde los productos de la digestión tienen una utilidad limitada para el ave pero favorecen el crecimiento microbiano.

Existen otros polisacáridos que son de mayor interés para los nutricionistas de avicultura, como las hemicelulosas, pentosanos, β-glucanos y oligosacáridos (estaquiosa y rafinosa) que se encuentran en harina de semillas de oleaginosas, y que en su conjunto se conocen como polisacáridos no amiláceos.

Normalmente, hay una correlación negativa entre la digestibilidad de los carbohidratos y el contenido de altos niveles de pentosanos y β-glucanos. Desafortunadamente, estos polisacáridos no digeridos tienen el efecto adverso de absorber gran cantidad de agua de la digesta, creando un medio de mayor viscosidad. En consecuencia, hay menor posibilidad de contacto de todos los sustratos con los enzimas digestivas y todos los productos digeridos podrían no llegar a las microvellosidades intestinales.

Estos carbohidratos complejos, reducen de la digestibilidad de todos los nutrientes presentes en el bolo alimenticio, no solo al de los carbohidratos, conduciendo irremediablemente a un sobrecrecimiento bacteriano.

Por suerte, actualmente pueden adicionarse al alimento enzimas exógenas, como la xilanasa y la β-glucanasa, eliminándose los problemas asociados a la viscosidad del alimento, mejorando la digestibilidad de los nutrientes y logrando un mejor equilibrio de la microbiota intestinal.

Los alfa-galactosacáridos, comúnmente conocidos como oligosacáridos representan hasta el 12% de los carbohidratos presentes en la harina de soja. Los componentes más comunes son estaquiosa, rafinosa y celobiosa. A pesar de que pueden ser extraídos con etanol, estos oligosacáridos no son retirados de la soja mediante la extracción química de grasa con hexano, siendo su residuo parcialmente responsable de la baja cantidad de energía digestible de la harina de soja destinada a la avicultura. Debido a la ausencia de actividad β-galactosidasa en la mucosa intestinal, hay interés en la adición de enzimas exógenas en el alimento y/o extraer los polisacáridos mediante etanol.

Digestión de proteínas

El proventrículo es el primer punto de degradación proteica gracias a la acción de secreciones que incluyen ácido clorhídrico y la enzima pepsina. Antes de la llegada del alimento al proventrículo y la molleja, el pH de las secreciones puede ser tan bajo como 1,5-2, pero bajo las condiciones tamponadoras del alimento el pH aumenta a 3,5-5. Una molleja activa con un pH bajo tiene grandes propiedades antibacterianas, aunque tiene menor impacto sobre … si quiere leer este artículo entero, descargue el PDF ajundo 

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