Con los años el control de la producción es cada vez más determinante en la práctica diaria de las granjas avícolas, ya sean de broilers, de reproductoras o de ponedoras.

Cuantos más datos recopilamos, más datos nuevos precisamos en una espiral que sin detenerse sigue retroalimentándose de nuevas informaciones para mejorar y mantener los resultados.

Un ejemplo de ello es el pesaje de las aves, dato que sin duda aporta un conocimiento profundo de la situación de los animales presentes en la instalación y permite adoptar medidas correctivas adecuadas para obtener la máxima eficiencia productiva y evitar problemas sanitarios.

Pero un pesaje mal realizado puede repercutir en una toma decisiones incorrecta, por ello se deben tomar las precauciones necesarias para que la toma de datos sea la adecuada.

Para empezar con buen pie es necesario realizar un pesaje de varias cajas con los pollitos cuando estos llegan a la instalación, recordando obviamente de descontar el peso de la caja.

Es recomendable pesar siempre el mismo día de la semana si se hace un solo día de la semana y a ser posible en un intervalo de tiempo ajustado para evitar diferencias importantes en el contenido intestinal.

Cuando el pesaje es manual hay que recoger de forma proporcionada animales de todas las zonas de la granja. Con las básculas automáticas simplemente hay que ubicarlas en zonas estratégicas y si es necesario conducir los animales hacia ellas.

Se recomienda recoger pesos del máximo número de animales posible, con un mínimo del 5% del lote.

  • No descartar animales por bajo peso o por afecciones sanitarias.
  • Contar los animales que se pesan y su peso, ya que son frecuentes los errores debido a ellos.
  • Procesar los datos y anotar en una hoja de control.

Todos estos pasos nos permitirán recoger la información de la evolución del peso y con ello junto con el consumo de pienso podremos valorar el estado de los animales y tomar las decisiones.

Con un pesaje frecuente de los pollos, la gráfica será no sólo más precisa, sino que servirá para detectar con mayor celeridad posibles interferencias en el rendimiento, como es la incubación de enfermedades, problemas ambientales de humedad, temperatura o falta de renovación, o de rendimiento energético del lote.

Toda esta información depende directamente de la frecuencia de los pesajes que se realicen, una tarea ardua si se realiza manualmente, que se puede traducir por una lasitud en su realización. Conocer el peso medio de los animales permite decidir por ejemplo el momento de la salida de los animales hacia el sacrificio de forma optimizada.

Por ello la tendencia actual es recoger continuamente pesajes de los animales con las básculas ubicadas en el interior de la nave de forma automática y constante, recogiendo y procesando los datos en centralitas de ordenador que permiten comparar con el consumo de pienso, agua y temperatura ambiental.

Este procedimiento es tan útil para broilers como reproductoras pesadas y ponedoras. En el caso de los primeros podemos afinar al máximo la conversión alimenticia de la instalación y prever problemas sanitarios, mientras que en las gallinas ponedoras y reproductoras pesadas nos permite hacer un seguimiento de su estado de carnes y evitar problemas por exceso o falta de peso.

 

 

Más información sobre el pesaje de aves.



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