12 May 2019

Memorias IncubaFORUM 2019: Marcelo A. Silva

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AUTOR

Marcelo A. Silva

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Marcelo A. Silva, Director Global de Servicios de Nutrición en Aviagen, participó en el incubaFORUM-2019, jornada celebrada en el Wanda Metropolitano de Madrid, con la ponencia titulada «Puntos importantes en la nutrición y alimentación de reproductoras pesadas de alta performance»

INTRODUCCIÓN

El objetivo principal de una granja de reproductoras es producir el mayor número posible de huevos con calidad suficiente para maximizar los nacimientos y garantizar a los pollitos la capacidad de tolerar los desafíos iniciales de campo e alcanzar las metas de desempeño. Las intensas inversiones en mejoramiento genético han permitido seleccionar aves para un rápido crecimiento, mayor eficiencia alimenticia y mayor rendimiento de canal y pechuga, sin echar de dar énfasis a la producción de huevos incubables y rendimiento de pollitos.

Debido a la presión de selección adoptada en estas características, debe tenerse especial atención en el establecimiento de parámetros nutricionales y en el programa de alimentación de la reproductora, concentrándose en alcanzar tiempos de consumo adecuados, optimizar la composición corporal, maximizar la producción de huevos y mantener altos perfiles de fertilidad y nacimientos.

Fase de crecimiento

Para controlar la tasa de crecimiento durante el levante con el fin de sincronizar la madurez sexual y el peso de las aves sin dañar la uniformidad del lote, adecuados criterios de alimentación se deben seguir. Sin embargo, es particularmente esencial para el éxito de un programa de alimentación, el conocimiento exacto de la curva de crecimiento, teniendo en cuenta los eventos fisiológicos que pasan las aves y los niveles de producción obtenidos.

El período de tiempo desde el nacimiento hasta 4-5 semanas es de suma importancia en el desempeño futuro de las aves, donde se buscan un correcto desarrollo del esqueleto, del sistema cardiovascular e inmunológico, así como un buen plumaje. Todos estos eventos deben ser garantizados con un alto grado de uniformidad del lote, el cual es un factor crítico en la creación de reproductora con un alto potencial de producción post-pico.

Proporcionar una ración inicial (0-28 días) con niveles adecuados de proteína (19-20%), aminoácidos esenciales (~ 0,90 a 1,0% de lisina digestible) y energía (2800- 2950 Kcal/kg) es esencial para lograr estos objetivos

En la fase de crecimiento la asociación de programas con control de la frecuencia de alimentación y las dietas con menor nivel de energía, también llamadas de alimentos diluidos (2550-2700 kcal/ kg) ha sido una herramienta de uso común. No obstante, según Leeson y Summers (1991) las aves alimentadas todos los días convierten los nutrientes ingeridos en componentes corporales de manera más eficiente en comparación con las aves sometidas a otros programas con control de frecuencia de alimentación. Varios estudios desarrollados en esta fase, aprobaran los métodos de control de frecuencia de alimentación “skip a day” (día si, día no), 4×3, 5×2 y 6×1. Sin embargo, la experiencia práctica ha demostrado que estos métodos no son más que sencillas alternativas para mejorar la uniformidad, sea por el apetito, que refleja la velocidad de consumo de las aves, presencia de espacio de comedero reducido y/o la mala distribución de alimentos.

El suministro diario de alimento ha sido una estrategia viable a la larga para aves consideradas de consumo lento y cuando de la plena aplicación en operaciones con adecuado equipo y diseño. No necesariamente va a resultar en una mayor uniformidad y un mejor desempeño reproductivo para aves de mayor apetito. El patrón de alimentación en el período de 0 a 22 de semana resulta en el consumo acumulado de proteínas y energía de alrededor de 26000 kcal/kg y 1430 g, sin embargo, más importante que el valor acumulado es la obtención del perfil semanario de suministro lo cual influye en el peso y composición corporales de las aves en las edades objetivo y su estado fisiológico correspondiente. Así, además del consumo total de nutrientes durante este período también debemos considerar la forma en que se hace esta distribución durante la etapa de crianza. Los aumentos en la cantidad de alimentos deben ser compatibles semana a semana con el perfil estándar de suministro de energía.

Por lo tanto, la aplicación de un programa de alimentación debe tener como objetivo alcanzar el peso para la edad de las aves, con una buena uniformidad de la conformación esquelética.

Mientras que hay un sistema de especificaciones de alimento y requerimientos de energía diaria en la guías, el pesos corporal objetivo puede ser obtenido bajo las más variadas especificaciones nutricionales

Sin embargo, hay que tomarse en cuenta que la nutrición/formulación es la parte responsable por establecer la relación energía : nutrientes que permitirá lograr la composición corporal ideal para maximizar la productividad durante la fase de postura. La composición corporal obtenida al final del levante puede ser determinante en la conducción del lote durante la fase de postura. En este sentido, la relación energía metabolizable:proteína utilizada en alimentos de la fase de levante, mismo considerando aves con mismo peso, resulta en diferentes tasas de deposición de proteína y grasa corporal conforme observado por Van Emus et al. (2015).

Para un manejo fácil es importante considerar la información en requerimientos de energía diaria, se lo convirtiéndolos en gramos de alimento conforme la energía formulada de la dieta. Los requerimientos deben ser ajustados para que se alcance el peso objetivo cuando de la presencia de variables como temperatura ambiental, programa de luz, altitud, nivel de actividad, programa de vacunaciones inyectables, etc… Otra vez la comunicación entre los técnicos de granja y el departamento de nutrición es crítica, para asegurar que el manejo de la alimentación sea realizada para proveer a las aves exactamente de lo que ellas necesitan. Adecuada suplementación de vitaminas y minerales es una manera de asegurar que los pollitos sean preparados para un óptimo desarrollo esquelético y un sistema inmune saludable, para ayudar con los desafíos durante la crianza.

Pre-Postura

La fase de pre-postura es una fase crucial en la preparación de la reproductora, cuando se debe canalizar los esfuerzos para dar al ave suficiente apoyo nutricional para que la misma termine correctamente la fase de crecimiento. Los trabajos sobre el uso de pre-postura generaran informaciones con posición bastante controversial (Cave, 1984; Brake et al 1985; Bowmaker y Gous, 1991) debido principalmente a las características particulares del desarrollo de las aves estudiadas y el objetivo propuesto.

Con un enfoque diferente de la utilizada en el pasado reciente, donde el uso de un alimento con mayor densidad de energía, calcio y una mayor suplementación de vitaminas era destinado a aumentar la deposición de calcio en la médula ósea, aumentar la tasa de ganancia peso corporal y mejorar la preparación de la reproductora para la siguiente etapa productiva, el alimento pre postura actual tiene como objetivo ende dar una transición más suave para la fase de producción en los casos en que se utilizan las raciones de baja energía durante la crianza y favorecer la deposición de reserva grasa.

Así, considerando el uso de tres fases durante la fase de levante, la formulación de transición (Pre-Postura) debe tener su energía incrementada en por lo menos 100 kcal/kg en relación al alimento de crecimiento sin incrementar el perfil proteico, siendo su introducción realizada entre 15 y 20 semanas de edad y su uso extendido hasta 5% de producción.

Fase de Postura

En esta fase debemos buscar la máxima producción de huevos totales sin olvidar de calidad inicial de pollito y maximizar los nacimientos en la fase final de producción. Luego, especial atención debe ser dedicada a las fases de inicial y final de producción.

25-35 semanas

En esta etapa, los requerimientos nutricionales deben estar asociados con el suministro diario de energía, así como su relación con la proteína y aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales. La mayor dificultad de esta fase es alcanzar a la vez de las necesidades de mantenimiento, crecimiento y producción de huevos. Según Leeson y Summers (1991), al alcanzar la madurez sexual, las aves son sometidas a un balance de energía muy delicado.

Teniendo en cuenta la energía como un elemento fundamental, el equilibrio de la oferta de alimento con las necesidades de energía muchas veces significa la diferencia entre tener una buena o mediocre producción (Leeson, 1999). Así, fallas en el proceso de alimentación pueden comprometer el proceso de acumulo de reserva grasa a la cual tiene papel fundamental en la persistencia de la postura.

Además de la energía, utilizar uno balance nutricional adecuado que impida o evite la aparición de problemas metabólicos, de calidad de la cáscara, tamaño del huevo y la transferencia de nutrientes a la progenie tiene un papel importante. Pequeñas desviaciones en el suministro de alimentos más o menos pueden influir negativamente en la producción de huevos y pollitos (Robinson et al. 1998a, 1998b).

Teniendo en cuenta que las aves están produciendo continuamente precursores yema dentro de una jerarquía folicular, el adecuado incremento en la cantidad de alimento hasta el pico de producción es fundamental para mantener la ganancia de peso, sostener la subida para pico y lograr adecuado acumulo de reserva grasa. Sin embargo, las reproductoras de conformación tienen grandes dificultades para formar las reservas, y si se anticipan a la entrada en producción, mantienen el patrón de la subida al pico causando un desgaste prematuro caso no sean alimentadas adecuadamente

Del punto de vista heurístico, el monitoreo de la porcentaje de huevos doble yema es una herramienta útil para evaluar el método de alimentación durante la subida para pico. Un porcentaje entre 2-2.5% de huevos doble yema puede ser considerado como adecuado. Cuando de la ocurrencia de valores fuera de este rango, hay que se revisar el plan de alimentación, la forma física y el sistema de distribución del alimento. Las recomendaciones actuales de energía para la producción al pico son de 470 kcal/ave/día en condiciones estándares. Es importante considerar que el cálculo de los requerimientos es influenciado principalmente por el peso corporal, nivel de producción, masa de huevos y la temperatura.

Poca o ninguna atención es dada a los efectos negativos del frio sobre la performance del lote e invariablemente resulta en performances inferiores. Las aves sometidas a ambientes fríos deben recibir alrededor de 2 kcal más por cada 1°C por debajo de 23ºC. Este ajuste ha sido bastante constante para temperaturas operativas hasta 14ºC (ToCmin+1/3*[ToCmax-ToCmin]). Es de destacar que el uso de registradores de temperatura ayuda mejor a conocer las condiciones locales y posibilitan una mejor precisión en el ajuste de energía. En altura, donde el cambio de temperatura se produce abruptamente, hay una tendencia de los técnicos a subestimar los efectos del frío. Como práctica común, el gerente de la granja con el objetivo de reducir los efectos del frío aumenta la cantidad de alimento, sin embargo, olvida que al aumentar la cantidad de alimento también están proporcionando mas proteína la cual puede afectar el control del peso corporal y el tamaño del huevo. Por lo tanto, en períodos o sitios donde el frío es marcado la utilización de una dieta con relación energía : proteína más alta es muy útil.

Varios estudios han investigado los efectos de diferentes niveles de proteína en el desempeño reproductivo de las reproductoras, aunque la mayoría de ellos no han evaluado los efectos nutricionales en edad reproductiva en los resultados iniciales de la progenie. Es destacado el trabajo de López y Leeson (1995), que redujo la ingesta diaria de proteína cruda (PC) durante el pico de producción de 26 g (16% CP) a 23 g (14% CP), 19 g (12% PB) y 16 g (10% CP), manteniendo constante la ingesta de calorías (464 kcal/ ave/ día), la ingesta de lisina (1312 mg/ ave/ día) y la metionina+cist(e)ina (944 mg/ave/día).

Las dietas bajas en proteína suplementadas con lisina y metionina no afectaran la producción de huevos, pero aumentó la fertilidad. Sin embargo, las reproductoras que recibieron la dieta con 10% de PC fueron significativamente más livianas que las sometidas a niveles de proteína más alto. Además, hubo una reducción apreciable en el tamaño de los huevos que las aves fueron alimentadas con dietas con un 10% y 12% de proteína cruda. Una proposición biológica general, que también parece aplicarse a las reproductoras (Spratt y Leeson, 1987) es que la composición del huevo se mantendrá en las condiciones ambientales más variadas, por lo que la respuesta a la proteína y aminoácidos se presenta principalmente en términos tamaño (Bowmaker y Gous, 1991) y número de huevos (Fisher, 1998).

Teniendo en cuenta la demanda de energía en el inicio de la producción (470 kcal/ave/día en el pico de consumo) y el uso de una dieta con 2850 kcal / kg y 14,5 a 15% de PC y el suministro de 165 g/ ave/día de consumo de 24-25 g de proteína/día ha resultado en picos de producción excelentes y buen tamaño inicial de los huevos. Sin embargo, la extensión del uso de este alimento, ha dificultado el control del peso corporal que resulta en agrandamiento de tamaño de los huevos al final de la etapa de producción, lo que dificulta la tarea de maximizar la calidad de los pollitos en la fase inicial y maximizar los nacimientos en la fase final.

En el proceso de formulación de alimentos para reproductores todavía se hace poco control del exceso de proteína, el cual resulta en alimentos que, con excepción de los amino ácidos azufrados (metionina+cist(e)ína), alcanzan niveles de lisina superiores que los requeridos y resultan en mayores tasas de ganancia de peso, mayor deposición de pechuga, rápido aumento en el tamaño de huevo y mayor requerimiento de energía para mantenimiento. Es importante conocer las recomendaciones diarias de aminoácidos digestibles, principalmente la lisina, de la reproductora y esforzarse para formular alimentos que ofrezcan esos niveles sin tener excesos. Además, es importante establecer ajustes de acuerdo con el desarrollo de la pechuga y tamaño de huevo.

Nutrición Post-pico

Además de los efectos nocivos observados por Yu et al. (1992) y Robinson et al. (1993), de acuerdo con Lewis (1996), en las aves obesas la invasión de los adipocitos puede ocurrir en la unión útero vaginal, un hecho que puede restringir el área para el almacenamiento de los espermatozoides, lo que resulta en una menor fertilidad.

En la actualidad, más de la obesidad lo que se observa son sobrepesos de la orden de 5-10% en que las aves se muestran muy grandes y con alto desarrollo de pechuga y limitada reserva de grasa abdominal (<3%). Por lo tanto, con el fin de evitar esta situación y la disminución concomitante de los nacimientos, la adopción de estrategias específicas en la segunda fase de la producción es de vital importancia. La práctica de retirar alimento post pico está presente en el manejo de alimentación y muchas las veces esta solamente embazada en criterios evaluados aisladamente como la masa de huevos, el peso corporal y el tiempo de consumo.

Además, los retiros son atribuidos invariablemente a la percepción de que las aves se engordaran. Sin embargo, en un análisis más cercana, si observa que las aves presentan mayor desarrollo de pechuga y baja cantidad de grasa abdominal, características estas que invariablemente son resultado del uso de alimentos con alta proteína. Tal escenario equivocadamente lleva los gerentes de granja a aplicar una severa y rápida reducción de alimento post pico con el fin de intentar mantener el control de peso corporal y del tamaño de huevo. Un mayor peso corporal, como reflejo de mayor deposición de pechuga y baja cantidad de reserva grasa, cuando asociados a retiros agresivos de alimento, pueden resultar en menor persistencia de producción, problemas calidad del emplume, menor fertilidad tardía y baja en nacimientos

Los retiros de alimento también deben respetar las necesidades energéticas de las aves y no solamente considerar la producción y peso corporal pero también el peso de huevo, calidad de emplume y condiciones de la reserva corporal. Actualmente, lotes de buena uniformidad y producción deben ser sometidos a retiros de alimento post pico más suaves, case siempre inferiores a los 5% de retiro total a partir de la semana 35. Sin embargo, sostener mayores cantidades de alimento requiere la utilización de dietas con adecuado balance proteico de tal modo a sostener a producción de huevos y evitar excesiva ganancia de peso y desarrollo de pechuga, aumento de tamaño de huevos y consecuente peor calidad de cáscara

Por lo tanto, el uso de un programa de tres fases es una estrategia fundamental para ayudar a mantener los parámetros productivos, donde se aplica el concepto de proteína decreciente (max. 15, 14, 13% PC) con dietas isocalóricas (2850-2880 kcal/kg), sin olvidar del balance de amino ácidos, con foco especial el en controle de los niveles de lisina digestible formulados (0.60%, 0.56% y 0.52%) consumidos. Los cambios de fase de alimento se han efectuados alrededor de las semanas 32 y 45, cuando los pesos de huevo muy frecuentemente alcanzan 60 y 65 gramos respectivamente.

Consideraciones Finales

Cualquier esfuerzo para aumentar la precisión de la formulación no será valido si no se realiza de común acuerdo con los técnicos responsables por el manejo de las aves. Se debe prestar especial atención a los parámetros de formulación con foco en alcanzar tiempos ideales de consumo, optimizar la composición corporal, mantener la tasa de postura y maximizar la incubabilidad.

El suministro adecuado de alimentos de acuerdo a las necesidades de las aves pasa a ser crítico y debe no solamente estar asociado al peso corporal, dejando la alimentación post pico de ser un proceso burocrático y automático.

Así, Los aspectos intrínsecos del lote, tales como conformación y composición corporales, calidad del emplume, peso de huevo y tendencia de la curva de producción, son imprescindibles na determinación de una correcta estrategia de alimentación.

Es aconsejable que el nutricionista y gerente de granjas trabajen en conjunto para sacar lo mejor del comportamiento productivo y reproductivo, identificando los puntos críticos en el desarrollo de los lotes y estableciendo soluciones para superarlos.

 

 

 



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