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AUTOR

Conny Maatjens

Diamond V

Conny Maatjens, Responsible for safeguarding and improving chick quality of WIMEX and Cobb Germany hatcheries in Germany and the Netherlands, participó en el incubaFORUM-2019, jornada celebrada en el Wanda Metropolitano de Madrid, con la ponencia titulada «Alimentación temprana para satisfacer los requerimientos fisiológicos del embrión y del pollito»

Durante la incubación, la temperatura determina el metabolismo, desarrollo y crecimiento embrionario. Para optimizar el desarrollo embrionario, la temperatura de incubación debería ajustarse para controlar y mantener una temperatura embrionaria adecuada. La medición de la temperatura de la cáscara (EST, eggshell temperature), pueden ser una herramienta útil para determinar la temperatura del embrión. Los embriones de pollo son poiquilotermos y tienen una capacidad limitada para regular su propia temperatura corporal.

  • Una temperatura de incubación baja resulta en una baja EST, reduciendo la tasa metabólica y ralentizando el desarrollo y crecimiento embrionario. Una elevada EST incrementa la tasa metabólica y, por ende, el crecimiento y desarrollo del embrión.
  • Sin embargo, con una EST elevada y la consecuente aceleración de la tasa metabólica, el consumo de energía y de nutrientes podría verse dificultado por una disponibilidad insuficiente de oxígeno (O2), ya que el intercambio de O2 y dióxido de carbono (CO2) se encuentra restringido debido a la limitada conductibilidad de la cáscara.

Una EST por debajo de 37.8°C contribuye a mejorar el desarrollo corporal. Sin embargo, el peso corporal es la combinación del peso de la yema residual y la masa corporal libre de yema (YFBM, yolk free body mass) que podría ser mejor indicador de la calidad del pollito.

A una EST más baja, la tasa metabólica se reduce, reduciendo la limitación del O2 y, en consecuencia, garantizando que la grasa presente en la yema pueda ser usada de forma eficiente durante un largo periodo de tiempo, contribuyendo así a una mayor YFBM. Además del YFBM, el peso de los órganos también se ve influido por la EST, de forma que una EST inferior a 37.8°C durante la última semana de incubación tiene un efecto positivo sobre el peso del hígado, bazo, estómago e intestino.

En contraste, una EST superior a 38.9°C resulta inmediatamente en un menor peso relativo del corazón. De hecho, el corazón es el único órgano directamente afectado por la EST y su duración. Las investigaciones también han puesto de manifiesto el efecto de una elevada EST durante la segunda y tercera semana de incubación sobre el desarrollo esquelético, observándose principalmente una reducción de la resistencia ósea, así como la aparición de patas torcidas, rotación ósea y el desarrollo de lesiones plantares y pododermatitis, viéndose afectadas tanto la frecuencia como la severidad.

Los efectos de una elevada EST también se observan en relación al desarrollo intestinal, concretamente en cuanto a la profundidad de las criptas, la altura de las vellosidades y la relación entre la altura de las vellosidades y la profundidad de las criptas. Asimismo, una elevada EST afecta al desarrollo del sistema inmunitario, con un menor peso del timo y de la bolsa de Fabricio, así como un menor nivel de linfocitos.

Un estudio realizado en gallinas ponedoras confirmó estos hallazgos, pero también reveló efectos en forma de más lesiones duodenales y una mayor producción de ooquistes 3 días después del desafío con E. acervulina en el día 36.

Los resultados de los estudios mencionados resaltan el impacto de la EST sobre el desarrollo embrionario y el hecho de que una incubación óptima contribuye a un buen desarrollo embrionario, lo que se traduce a una mayor calidad del pollito. No obstante, teniendo en cuenta la gran variedad de huevos existentes (edad, tamaño, estirpe, calidad), es inevitable que existan variaciones individuales en el momento de la eclosión. La denominada “ventana de nacimiento” es el reflejo de esta variación natural. En condiciones comerciales, incluso con una incubación óptima, el periodo de nacimiento de los pollitos oscila entre las 24 y las 48 horas, y son mantenidos en la incubadora hasta que la mayoría se ha liberado de la cáscara. Debido a esta ventana de nacimiento, los primeros pollitos en nacer pasan más tiempo en la nacedora que los pollitos nacidos más tarde, lo que implica que los primeros pasan más tiempo sin acceso a alimento o agua, en comparación con nacidos más tarde en el periodo de eclosión

La yema es la única fuente de energía para el embrión en desarrollo así como inmediatamente tras el nacimiento. Sacar, seleccionar y procesar los pollitos, así como su transporte a las granjas puede suponer un periodo adicional de hasta 48-72 h.

Durante este periodo de espera, a menudo no hay alimento ni agua disponible, predisponiendo al pollito a la deshidratación y a un desarrollo fisiológico alterado o atrasado. Al igual que al nacimiento, el pollito experimenta importantes cambios fisiológicos, tales como la maduración de los sistemas inmunitario y gastrointestinal (TGI).

Retrasar el acceso al alimento y al agua, unido a un largo periodo de espera, afecta al:

  • Peso corporal del pollito
  • Consumo de la yema
  • Desarrollo intestinal
  • Desarrollo del sistema inmunitario
  • Desarrollo muscular
  • Ritmo de crecimiento

Los pollitos pueden experimentar una pérdida de peso entre el momento del nacimiento y el acceso al alimento directamente tras nacer. Esto podría deberse a la evaporación y al estado metabólico inmediatamente tras el nacimiento debido a la depleción de las reservas de glucógeno. Adicionalmente, los pollitos continúan desarrollándose tras el nacimiento, invirtiendo los recursos en el desarrollo y crecimiento de los órganos del sistema digestivo, independientemente del acceso al alimento. Cuando no se proporciona alimento o agua exógenos, el contenido de la yema residual es usada como fuente primaria de energía.

Los pollitos con acceso al alimento inmediatamente tras el nacimiento utilizan su yema residual más rápidamente en comparación con los pollitos privados de alimento. Adicionalmente, el ritmo de crecimiento de los pollitos depende de la capacidad de su tracto intestinal de digerir y absorber los nutrientes presentes en el alimento. Un periodo prolongado de espera podría afectar al peso y la longitud del intestino, observándose menor actividad enzimática y una alteración de la densidad de las células de las criptas, así como una menor profundidad de las criptas y altura de las vellosidades. Todo ello conlleva una alteración de la capacidad de absorción del intestino

El desarrollo intestinal del pollito ocurre paralelamente al del tejido linfoide asociado al intestino (GALT, gut associated lymphoid tissue).

  • El GALT es un componente del sistema inmunitario mucoso y proporciona protección frente a los patógenos que entran al intestino.

Un retraso en la alimentación de 72 h se traduce en una alteración del desarrollo y la funcionalidad del GALT en las porciones distales del intestino durante las 2 primeras semanas de vida, afectando negativamente a la respuesta a la enfermedad ante un desafío inmunitario. Los efectos descritos ponen de manifiesto los beneficios de la alimentación temprana sobre el desarrollo y rendimiento posteriores. Varios proveedores del mercado resaltan la importancia de proporcionar alimento y agua a los pollitos inmediatamente tras su nacimiento. Durante el proceso de incubación, el mantenimiento de la homeostasis de la glucosa en las fases finales del desarrollo embrionario depende de la cantidad de glucosa almacenada en forma de glucógeno en el hígado y de la cantidad de glucosa generada mediante gluconeogénesis a partir de proteínas movilizadas primero desde la albúmina del amnios y después desde el músculo. Las reservas de glucógeno se van consumiendo durante el proceso de eclosión.

Una elevada EST aumenta la oxidación de la glucosa, resultando en unas reservas de glucógeno más bajas o incluso insuficientes. La falta de reservas de energía glucogénica puede conducir al catabolismo proteico, lo que implica la movilización de proteína muscular para su uso en la gluconeogénesis, especialmente durante la fase de eclosión, cuando las demandas de energía son altas. La movilización de más proteína muscular podría restringir el crecimiento y desarrollo a finales de la etapa embrionaria y en el momento del nacimiento. Las reservas de glucógeno serán repuestas cuando el pollito acceda al alimento. La alimentación in-ovo favorece el estado fisiológico del embrión durante la incubación, por lo que cada vez hay más interés en la alimentación in-ovo.

Sin embargo, los estudios indican que una EST inferior a 37.8°C afecta positivamente a las reservas de glucógeno.

  • Las reservas de glucógeno hepático aumentan más entre el día E19 y el picaje interno (IP, internal pipping) con una EST inferior a 37.8°C.
  • Con una EST de 38.9°C, los niveles de glucógeno empiezan a descender entre E19 e IP.
  • Los niveles hepáticos de glucógeno permanecen altos hasta el nacimiento cuando la EST se mantiene en 35.6°C, en comparación con una EST de 36.7, 37.8 y 38.9°C.

Estos resultados sugieren que a una baja EST, las reservas de glucógeno no se ven limitados, no siendo necesario consumir proteínas como fuente de energía alternativa al glucógeno o de producción de ATP, y que el desarrollo y estado fisiológico del pollito pueda mantenerse. En consecuencia, los resultados sugieren que la alimentación inovo podría no ser necesaria en el caso de que la EST no consuma las reservas de glucógeno de los embriones.

Debemos manejar con cuidado a los pollitos durante y después del nacimiento de nuestros pollitos. El primer paso consiste en minimizar el estrés en la incubadora, proporcionando la temperatura adecuada y creando el ambiente óptimo para el nacimiento del pollito. Adicionalmente, debemos limitar los efectos perjudiciales de la privación de alimento y agua en todos los pollitos. Esto nos lleva un paso más allá a la hora de favorecer el desarrollo y la maduración de órganos esenciales y del sistema inmunitario, lo que conduce a un mejor ritmo de crecimiento y unos pollitos más saludables.

 

 



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