15 May 2016

Mantenimiento de los sistemas de refrigeración



AUTOR

Xavi Mora

Diamond V

El sistema más usual en los galpones avícolas para combatir las temperaturas altas se centra en los paneles humidificadores y en la nebulización. Cada una de ellas tiene sus ventajas y sus inconvenientes y por tanto su uso dependerá del tipo de instalación y de las temperaturas máximas que se alcancen en la ubicación de las explotaciones.

En cualquier caso, los sistemas deben cumplir con eficacia el objetivo deseado, reducir y mantener la temperatura ambiental a niveles adecuados para los animales sin que comporten riesgos sanitarios para los propios animales. Para ello deben revisarse y comprobarse que estén en óptimas condiciones de uso, sobre todo cuando llevan casi un año sin usarse.

Siempre es mejor comenzar a revisar todos los componentes estructurales de la instalación refrigeradora como es el estado de los soportes, material utilizado para la evaporación (panel de celulosa, plástico o sucedáneo utilizado), tuberías de retorno de agua y tuberías de envío de agua, así como el depósito utilizado.

Sea el sistema que sea el que se utilice para controlar el ambiente de la instalación, puede tener fugas, roturas o averías fácilmente. Se deben poner en marcha y comprobar que funcionan correctamente todos los paneles y nebulizadores reparando las boquillas que no funcionen y observando que el agua se distribuya por todo el panel de forma correcta.

El control de las sondas de nivel de agua en los paneles es un punto al que debemos prestar una atención especial. Es frecuente encontrar obturaciones, encasquillamientos y biofilm. En una ocasión encontramos un nido de ratas en los paneles que provocó daños en el sistema de tuberías y en más de una ocasión la presencia de caracoles o otros invertebrados alteran el funcionamiento de la instalación.

Al ser un sistema que comporta algunos riesgos sanitarios por la contaminación bacteriana que pudiera darse, se recomienda proceder previamente a una desinfección de los paneles, boquillas y tuberías eliminando rastros de cal y biofilm que pudieran haber.

Aunque no le demos importancia, las famosas legionellas  son un ejemplo de bacterias que nos podemos encontrar contaminando el sistema. A ellas le podemos añadir perfectamente enfermedades tan conocidas como la salmonella y un largo sinfín entre bacterianas y víricas. Por ello se recomienda utilizar desinfectantes con potencial bactericida, virucida y antifúngico para la desinfección de los paneles y nebulizadores.

La limpieza previa de los paneles sigue siendo como en todo imprescindible, pues la desinfección en paneles llenos de telarañas no es de gran eficacia, sino más bien lo contrario.

Al ser equipos inflamables, la limpieza grosera no es sencilla, ya que no se puede quemar ni utilizar equipos de agua a presión pues nos quedaríamos sin paneles (excepto si son de plástico en lugar de celulosa, pero aún es bastante infrecuente su uso, aunque por su versatilidad se están empezando a montar con resultados buenos).

En la limpieza también se debe actuar sobre los depósitos de cal en los paneles, pues disminuyen la eficacia de estos y pueden ser soporte de contaminaciones bacterianas.

Para poder facilitar la limpieza hay una serie de medidas periódicas encaminadas a disminuir estas problemáticas que son sencillas de realizar:

  • Proteger del sol la parte exterior del panel para reducir el crecimiento de algas.
  • Reducir los depósitos de cal u otros minerales en los paneles
  • Desaguar el agua y renovar con agua limpia y higienizada
  • Asegurar la distribución uniforme del agua en el panel para que no se formen zonas secas.
  • Aumentar periódicamente el flujo de agua en el panel para limpiarlos
  • Limpiando periódicamente todo el circuito del sistema (depósito colector y sistema de bombeo)
  • Añadir periódicamente desinfectantes en el agua para desinfectar los paneles.
  • Utilizar depósitos grandes y asegurar los niveles de agua para que nunca funcione el sistema sin agua
  • Los conductos de agua tienen que tener un diámetro lo más grande posible y deben poderse vaciar, a ser posible con presión, para arrastrar partículas
  • El agua utilizada debe pasar por filtros para evitar la presencia de partículas sólidas.

Si se dispone de un ordenador que nos regulará el sistema (es lo aconsejable, pues manualmente siempre se generan errores) hay que asegurarnos que las sondas actúen correctamente. Estas pueden estropearse o si las conexiones fallan o son erróneas pueden dar datos incorrectos que el ordenador recibirá y actuará teniendo en cuenta lo que recibe con el consecuente problema ambiental que tendremos.

Diamond V



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