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Incubación y Genética

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AUTOR

Xavier Asensio Dávila

Diamond V

Contenido disponible en: English (Inglés)

Manejar los lotes con el objetivo de proporcionarles un bienestar óptimo es importante si queremos alcanzar buenos resultados técnicos y económicos en las explotaciones de reproducción.

MOVIMIENTO DE SUCCIÓN

El primer indicador que nos puede alertar de una conducta anormal es el movimiento de succión.

Las aves estiran y retraen la cabeza hacia la cola de otros individuos como si quisieran lamerla con el pico pero sin llegan a tocar las plumas.

PICOTEO

El paso posterior al movimiento de succión es el picoteo. Llegado este momento debemos ser conscientes que estamos tan sólo un escalón por debajo del picaje y por lo tanto es incluso más importante aplicar medidas correctivas.

Cuando hay picoteo las aves se dañan las plumas de la cola y de la espalda y en consecuencia el plumaje se degrada rápidamente.

Los problemas de comportamiento se pueden desencadenar a lo largo de toda la vida de las aves pero en muchas ocasiones se favorecen inicialmente durante la fase de recría y se manifiestan sobre todo al inicio de la producción.

ILUMINACIÓN

Evitar las entradas de luz exterior en las naves y tener una distribución homogénea de la iluminación dentro de las instalaciones de recría son dos puntos clave para prevenir comportamientos anormales.

El fabricante nos debe dar instrucciones del nº de puntos de luz necesarios, dependiendo del tamaño de la nave, para conseguir una intensidad homogénea sobre la superficie de la instalación.

Como regla general las luces cálidas, con más componente de rojo, se muestran más beneficiosas para mantener a las aves tranquilas que las luces blancas.

Durante el periodo de recría la luz debe ser perfectamente regulable. Apagar líneas o eliminar puntos de luz para reducir la intensidad es una práctica que se tiene que evitar; siempre provocará zonas con más intensidad donde las aves pueden iniciar comportamientos de succión o picoteo.

Imitar el orto y el ocaso con la iluminación artificial se ha mostrado beneficioso para mantener las aves más tranquilas.

Al descender y aumentar la intensidad lentamente la actividad de las aves se reduce y aumenta gradualmente sin provocar nerviosismo.

Los LED son preferibles a los fluorescentes siempre que el sistema sea capaz de bajar de 100 a 0 lux de forma uniforme sin provocar caídas bruscas de la intensidad.

Si se utilizan fluorescentes estos deben ser chequeados periódicamente para eliminar aquellos que parpadeen y que puedan estresar a las aves.

El parpadeo de los fluorescentes es difícilmente detectable para el ojo humano cuando estos trabajan a su máxima intensidad; para chequearlos se debe ir bajando su intensidad y si están defectuosos llegará un punto en el deberíamos ver su parpadeo.

Durante el periodo de recría hay que adaptar las horas de luz y su intensidad a las diferentes necesidades de las aves.

Tras el alojamiento los requerimientos en horas e intensidad son altos ya que debemos facilitar la localización del agua y el pienso. Más tarde cuando las aves ya están racionadas y por lo tanto más estresadas es necesario disminuir las horas e intensidad de la luz. Independientemente del tipo de nave que se utilice, durante los dos primeros días después del alojamiento las aves deben recibir 23 horas de luz y una hora de oscuridad. Esto ayudará a promover la actividad de alimentación.

Podemos descender a 10 lux si las aves empiezan a mostrar conductas anormales como movimiento de succión. Durante las horas de oscuridad la intensidad no debería sobrepasar los 0,4 lux y tampoco deberían existir entradas parásitas de luz que provoquen zonas en la nave con actividad.

Cuando el sistema de distribución del pienso es aéreo deberíamos alimentar las aves con una intensidad máxima de 30 lux. Les permitirá encontrar el granulado, consumir el pienso más lentamente y por lo tanto reducir su nivel de stress.

Así mismo es útil apagar totalmente la luz durante los primeros 15 segundos de distribución del pienso. De esta forma cuando se encienda de nuevo la iluminación las aves saben que ya tienen pienso sobre la cama y no se produce una “explosión” de actividad.

UNIFORMIDAD DEL LOTE

Un lote uniforme será siempre más fácil de manejar que un lote desigual, las aves que tengan un estado fisiológico similar responderán de forma más uniforme a los factores de manejo.

Durante la vida de las gallinas controlamos el aporte de nutrientes que las suministramos a través de la composición del alimento y del consumo diario. En los lotes en recría y hasta el inicio de la puesta determinamos el consumo diario teniendo en cuenta el peso medio de la manada.

URATOS & PICAJE

Sin embargo, cuando las aves no son uniformes, los individuos más pequeños tienen menos necesidades pero seguimos proporcionandoles un consumo excesivo para estos individuos más ligeros.

La consecuencia es que sobre alimentamos y sobre estimulamos estas aves antes del inicio de la producción, y por lo tanto tienen más posibilidades de producir huevos de dos yemas, los cuales pueden producir una distensión de la musculatura del esfínter cloacal.

Como resultado estas aves son incapaces de mantener los uratos en el interior de la cloaca y estos se acaban vertiendo al exterior e irritando la zona cloacal. Este problema puede desencadenar picaje ya que estos individuos tienden a autolesionarse debido al malestar que les produce la excreción de uratos.

GRASA PERICLOACAL

Así mismo tanto las aves más ligeras y sobrealimentadas como las aves excesivamente pesadas pueden iniciar la puesta con un exceso de grasa pericloacal.

El exceso de grasa retrasa la retracción del oviducto tras la puesta con lo cual queda más tiempo expuesto.

Si a este hecho le añadimos un exceso de intensidad de luz dentro del ponedero la consecuencia puede ser el picaje de la mucosa del oviducto.

SITUACIONES ESTRESANTES DENSIDAD

Si queremos evitar problemas de conducta deberíamos mantener las aves confortables dentro de las granjas y por lo tanto evitar situaciones estresantes.

Contemplar el espacio de comedero y bebedero como factores limitantes dentro de las explotaciones es por lo tanto esencial, y deberían ser puntos clave para determinar las aves por m2 con las que trabajar en una explotación.

Sin embargo, para acabar decidiendo la densidad correcta y así asegurar el bienestar de los animales debemos contemplar también otros aspecto:

  • La calidad del manejo aplicado
  • Un correcto aislamiento
  • La posibilidad de trabajar con velocidades de
  • aire de hasta 2.5 m/seg
  • Un correcto control de la presión negativa
  • La presencia de sistemas cooling
  • La presencia de un sistema de calefacción
  • El clima de la zona
  • El historial de la instalación

ESTADO DE LA CAMA

Un control pobre del ambiente de las naves es en la mayoría de los casos el origen de camas en mal estado.

Las camas apelmazadas o húmedas no permiten a las aves expresar su comportamiento de forrajeo y en consecuencia se pueden desarrollar conductas anormales.

La cama en recría debería ser friable para así favorecer la conducta de rascado, que junto al forrajeo son dos comportamientos naturales que debemos promover.

Las densidades elevadas, sobretodo en naves que no son capaces de suministrar confort a las aves, son en muchos casos el origen de comportamientos anormales y que en el caso de las recrías suele empezar por el movimiento de succión.

En explotaciones con un buen manejo, material suficiente y un buen control ambiental, la densidad correcta en recría podría ser de 10 hembras/m2 y 4 machos/m2.

Si las condiciones no son óptimas las densidades deberían descender hasta 8 hembras/m2 y 3 machos/m2.

PERIODO DESDE LA TRANSFERENCIA AL PICO DE PUESTA

El periodo que transcurre desde la transferencia de las aves al pico de puesta es especialmente estresante ya que confluyen varios factores como:

  • Traslado desde la nave de recría
  • Estimulación lumínica
  • Tiempos de consumo cortos
  • Adaptación al material de la nave de producción
  • Inicio de la puesta

El traslado desde la nave de recría es una situación totalmente nueva para las aves, por lo tanto las siguientes normas se deberían respetar para reducir sus efectos sobre el bienestar de las aves

  • Minimizar las diferencias a nivel de control ambiental y equipamiento entre las naves de recría y puesta.
  • Asegurar que las aves puedan comer y beber nada más llegar a la nave de puesta.
  • Proporcionar pienso extra durante las primeras horas de estancia en la nueva instalación.
  • Durante dos días se debería mantener en la nave de puesta la misma intensidad de luz que tenían en recría (por lo tanto en puesta la iluminación tendría que ser regulable).
  • Monitorizar el llenado de buches para asegurarnos que las aves están consumiendo agua.

Es de gran ayuda poder controlar las horas y la intensidad de la luz; en muchos casos evita la aparición de comportamientos anormales.

En las naves de producción oscuras es aconsejable trabajar con 60 lux en la cama (a la altura de la cabeza de las gallinas) y 30 lux sobre el slat.

Es importante colocar correctamente los puntos de luz para evitar que esta incida dentro de los ponederos o que haya zonas de la nave con más intensidad

En las explotaciones con luz natural se debería prestar especial atención a su orientación, los rayos solares no tendrían que incidir directamente en el interior de la nave, esto se consigue orientando el eje longitudinal del edificio en sentido este-oeste.

Es de vital importancia evitar la entrada directa de luz dentro de los ponederos para así prevenir el picaje en el momento de la puesta.

En este tipo de naves no podemos controlar las horas y la intensidad de la luz tras el traslado, este hecho es incluso más evidente en el periodo de luz creciente; las aves padecen una sobre estimulación y en los gallineros observamos un exceso de actividad.

Es por lo tanto necesario limitar en lo posible los inicios de puesta tempranos, explosivos y con un exceso de huevos de dos yemas. Está en nuestra mano intentar crear folículos ováricos que no sean excesivamente ricos en unidades (6-7 unidades máximo) para prevenir porcentajes altos de huevos dobles.

Las dos herramientas que tenemos para intentar modular esta situación son el volumen de pienso antes del inicio de la puesta y el estímulo en horas de luz.

En explotaciones abiertas con un historial de conductas anormales, incluso de mortalidad por picaje, es útil instalar telas negras en los laterales de las naves para así disminuir la intensidad de la luz en el interior. En este tipo de naves se debería evitar pintar las paredes interiores de blanco. Sin embargo la realidad es que en muchos casos la mejor forma de eliminar el problema es oscurecer la instalación y prevenir la entrada de luz exterior.

Las dos herramientas que tenemos para intentar modular esta situación son el volumen de pienso antes del inicio de la puesta y el estímulo en horas de luz.

VOLUMEN DE PIENSO ANTES DE LA PUESTA

Respecto al primero es útil esperar el 5% de puesta con 120 gr siguiendo las especificaciones nutricionales de la estirpe.

ESTÍMULOS HORAS DE LUZ

Respecto a la luz, se debería llegar a 13 h en semana 24 de vida (en el caso que no las tengan ya) y una vez aquí dejar que la luz natural acabe incrementando las horas.

GALLINA VS GALLO

El ratio gallina/gallo es otro factor a tener en cuenta si queremos disminuir los factores estresantes al inicio de la producción.

Trasladar a las naves de puesta un porcentaje excesivo de machos para después ir eliminándolos es una práctica que debería ser evitada.

Iniciar la puesta con entre el 9 y 10 % de gallos es aconsejable.

La presión excesiva de los machos sobre las gallinas es una situación muy estresante para estas al inicio de la puesta, que juntamente con la adición de otros factores anteriormente mencionados, pueden degradar de forma definitiva el bienestar de las reproductoras -Foto 1-.

Foto 2. Ponederos excesivamente llenos y exceso de temperatura en los mismos

ESPACIO DE PONEDEROS

El espacio de ponedero es clave para prevenir nidos excesivamente llenos y exceso de temperatura dentro de los mismos -Foto 2-.

Este hecho es especialmente importante al inicio de la producción, cuando la puesta del lote se realiza en periodo de tiempo más corto y por lo tanto los ponederos se pueden llenar excesivamente.

Deberíamos respetar las 40 gallinas por metro lineal de ponedero y además asegurarnos que su ocupación sea lo más homogénea posible

En las naves largas las densidades de aves pueden no ser homogéneas a lo largo de la superficie de las mismas -Foto 3 y 4-, en consecuencia podemos también encontrar zonas con huecos de ponederos muy llenos y otras zonas donde los ponederos estén prácticamente vacios (casi siempre hacia el final de la nave).

Dividir las naves de forma transversal y longitudinal nos puede ayudar a mantener las densidades uniformes sobre la cama y dentro de los ponederos y de estar forma evitar zonas de las naves con densidades muy por encima de la media de la explotación.

INICIO DE COMPORTAMIENTOS ANORMALES

La observación diaria de las aves en las granjas de recría nos debería proveer de la experiencia necesaria para valorar si sus comportamientos son normales

El movimiento de succión y la ausencia de plumas en el suelo son pistas que indican el inicio de un problema de bienestar en el lote.

Tras estos primeros síntomas deberíamos tomar las siguientes medidas:

  • Introducir balas de paja enteras para fomentar el rascado y forrajeo
  • Reducir la intensidad de la luz a 10 lux
  • Adicionar sal en el agua de bebida a razón de 1 kg/1000 litros en el caso que el picoteo evolucione a picaje

CONCLUSIONES

Mantener las aves confortables en nuestras instalaciones es esencial para prevenir problemas de comportamiento

Deberíamos adaptar las densidades a las características de nuestras explotaciones, tanto a nivel de material como de control ambiental.

Para evitar comportamientos agresivos debemos contemplar múltiples factores que interaccionan entre si y utilizar la observación constante de las aves como una herramienta de prevención que ayudará a aplicar medidas correctoras lo antes posible.

 



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