21 Jun 2019

Huevos, más y mejores: los probióticos ante el desafío de los huevos no comercializables

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AUTOR

David González Sánchez

María Soto

Susanne Kirwan

Diamond V

Los probióticos, algunos también llamados microbios activos, pueden aportar excelentes retornos de la inversión cuando se utilizan en gallinas ponedoras. Esto se debe a que uno de sus principales modos de acción es la mejora en la absorción de calcio del pienso; lo que resulta en una disminución del número de huevos con calidad de cáscara deficiente.

El tamaño del huevo aumenta con la edad de la gallina, mientras que la capacidad de la gallina para absorber el calcio del pienso disminuye progresivamente con la edad. Esto conduce, lógicamente, a una disminución en la calidad de la cáscara del huevo, lo que conduce a su vez a un aumento de huevos no comercializables, o incluso rotos, que pueden estropear otros huevos.

Más aún, la deteriorada salud intestinal en las gallinas más viejas se traduce en la aparición de más huevos sucios, que a su vez tampoco son comercializables.

La tasa de huevos no comercializables puede oscilar entre el 1,5 y el 8% según la edad, la nutrición, la salud e incluso la configuración de la granja.

 

CALCIO Y HUEVOS NO COMERCIALIZABLES

La cantidad de calcio es relativamente constante, con un rango de entre 1,7 y 2,4 g por huevo, y cambia poco durante el período de puesta. Sin embargo, lo que sí cambia es el tamaño de los huevos.

A medida que los huevos aumentan gradualmente de tamaño durante el periodo de puesta, la cáscara se vuelve más delgada. 

Esto se ve agravado por la absorción relativamente pobre de calcio del pienso, que representa alrededor del 50% en las gallinas ponedoras, y que va disminuyendo con la edad.

Únicamente suplementando más calcio no puede resolverse este desafío; ya que altas cantidades de calcio pueden reducir la absorción de otros minerales y conducir a la formación de jabones cálcicos, e incluso puede dar lugar a heces más húmedas, que a su vez aumentarían el número de huevos sucios.

 

¿Puede un microbio activo influir en la calidad de la cáscara del huevo?

Si no es posible aumentar el calcio añadido en la dieta, el siguiente paso lógico es intentar que las gallinas lo absorban de forma más eficaz.

Hay varios estudios, algunos publicados en revistas científicas, que han demostrado una mejora en la calidad de la cáscara del huevo y la reducción de los huevos no comercializables cuando se usa el Bacillus subtilis PB6. Pero una mejor absorción del calcio no puede medirse únicamente como la diferencia entre el calcio del pienso y el calcio excretado en las heces:

Las gallinas pueden también movilizar el calcio óseo, por lo que es importante tener en cuenta el calcio en el pienso, los huesos y la cáscara del huevo.

GALLINAS VIEJAS

Un estudio en el que se administraron dos niveles (1,15×108 UFC/ kg y 2,3×108 UFC/kg) de Bacillus subtilis PB6 mostró una mejora significativa de la calcificación ósea en gallinas ponedoras de 64 a 73 semanas de vida (Tabla 1, Abdelqader et al., 2013).

Tabla 1. Parámetros de mineralización de tibia en gallinas de 64 a 73 semanas de edad.
Letras diferentes en la misma fila indican diferencias significativas (P<0,05)

Dicha mejora vino acompañada de un aumento del peso de la cáscara del huevo como porcentaje del peso del huevo, y del grosor de la cáscara (Gráfico 1).

Esto, a su vez, tuvo un efecto directo sobre el porcentaje de huevos no comercializables, que cayó del 5 a casi el 0% para ambas dosis de B. subtilis PB6. En cambio, en el grupo control, los huevos no comercializables aumentaron del 5,5% al 7,5% durante ese período de prueba de 9 semanas (Gráfico 2).

GALLINAS JÓVENES

Una configuración similar se utilizó en un estudio de Sobczak y Kozlowlski (2015). La principal diferencia fue la edad de las gallinas, de 18 semanas al inicio del ensayo, y la prueba duró hasta las 42 semanas de edad. Incluso en gallinas jóvenes, en comparación con el control, las alimentadas con B. subtilis mostraron una dureza y grosor de cáscara significativamente mejores (Tabla 2).

Tabla 2. Diferentes parámetros de calidad de cáscara en gallinas jóvenes de
18 a 42 semanas.
Letras diferentes en la misma fila indican diferencias significativas (P<0,05)

 

LOS MODOS DE ACCIÓN

El efecto observado no se debe a un solo modo de acción sino a una combinación de factores que resultan en una mejor absorción de calcio.

Un microbio activo efectivo mejorará la fermentación en el tracto gastrointestinal, conduciendo a la formación de más metabolitos beneficiosos, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). 

Los AGCC a su vez tienen a su vez un impacto directo sobre la proliferación del epitelio, que mejoran mediante el suministro de energía a los enterocitos. La proliferación de las células intestinales conduce a un incremento de la superficie disponible para la absorción de minerales.

El segundo modo de acción es que la presencia de B. subtilis puede producir un pH intestinal más bajo. Esto a su vez conduce a una mayor solubilidad del calcio. Dado que, para ser absorbido, el calcio debe estar en solución, se infiere que la utilización de B. subtilis PB6 mejorará de este modo también la absorción de este mineral.

 

IMPACTO ECONÓMICO

Los dos ensayos científicos anteriormente citados se centraron especialmente en la mineralización y sus efectos. Y si bien se observaron mejoras modestas de la tasa de puesta, los efectos económicos resultantes no se calcularon. Para evaluar la repercusión económica se realizó un ensayo de campo, que se llevó a cabo en una granja con aproximadamente 270,000 gallinas distribuidas uniformemente en tres naves (2 naves control y una nave con B. subtilis PB6) en sistema de aviario.

Se usaron pollitas de una estirpe semipesada (gallinas morenas) de 15 semanas al inicio de la prueba, y hasta que las gallinas alcanzaron las 57 semanas de edad. El acillus subtilis PB6) se dosificó a 1kg/T desde las 15 semanas hasta el pico de puesta (32 semanas), y a 500 g/T desde ahí hasta las 57 semanas de vida.

Los parámetros medidos y calculados fueron:

  • el número de gallinas,
  • la tasa de puesta, (total, de huevos clase B – en granja y en la clasificadora),
  • el coste de alimentación, incluidos los costes de suplementación de B. subtilis PB6, y, muy importante,
  • el ingreso generado por las diferentes clases de huevos (total, clase B – en granja y en clasificadora).

Los resultados se muestran en la tabla 3.

Tabla 3. Resultados económicos del ensayo de campo entre 15 y 57 semanas de edad.

El número total de huevos aumentó solo ligeramente al agregar B. subtilis PB6. Sin embargo, los ingresos, debido a una mayor producción de huevos clase A, aumentaron en, aproximadamente 33.400€ ó 20.400€ en todo el ciclo en la nave tratada en comparación con las naves Control 1 y Control 2, respectivamente.

 

CONCLUSIONES

A menudo se piensa que los microbios activos o probióticos son más beneficiosos cuando los animales sufren estrés elevado o mala salud.

Los dos ensayos experimentales y el ensayo de campo presentado aquí muestran claramente que una mala salud intestinal no es un requisito para obtener beneficios con un microbio activo.

En segundo lugar, destaca que en cualquier ensayo es importante realizar un análisis económico con datos suficientes. Solo teniendo en cuenta el índice de conversión, la velocidad de crecimiento o el coste de fórmula puede no ser suficiente para ver el beneficio de productos más relacionados con la salud intestinal.

Solo cuando se consideran la mortalidad, la mano de obra para renovar las camas o, como en este ejemplo, la tasa de producción y el precio de los huevos de segunda clase, se puede capturar su verdadero valor económico.



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