14 Nov 2014

Haga frio o calor, la ventilación mínima siempre necesaria.



Diamond V

Por  Santiago Ciriano Gallardo,  Big Dutchman Ibérica, S.A.

Con una ventilación mínima adecuada se consigue, y por tanto debe ser objetivo del criador de pollos, proporcionar a las aves un aire que tenga niveles óptimos de oxígeno, una humedad relativa adecuada a las necesidades del animal, y unas concentraciones mínimas de dióxido de carbono (CO2), monóxido de carbono (CO), amoniaco (NH3) y polvo en suspensión.

Cuando no se mantiene una ventilación mínima calculada y equilibrada para las necesidades del pollo, el ambiente interior de la nave resulta peligroso para el buen desarrollo de las aves y puede provocar un aumento en la patología que puedan sufrir a lo largo del ciclo y, por supuesto unos rendimientos zootécnicos inferiores.

Si las condiciones ambientales en el interior de la nave no son adecuadas, los animales quedan expuestos a padecer ascitis, enfermedades crónicas respiratorias, mermas en el peso final, índices de transformación elevados, mala calidad de la canal debido a quemaduras y lesiones provocadas por una cama en mal estado de conservación, en fin, unos resultados en los que no seve la rentabilidad económica por ningún sitio.

Una buena ventilación mínima debe:

  • Suministrar aire fresco a todas las horas del día.
  • Distribuir el aire fresco de forma uniforme, no provocando corrientes desagradables para los pollos.
  • Regular la temperatura.
  • Eliminar exceso de humedad.
  • Disipar olores y gases nocivos.

Para saber qué ventilación mínima hay que tener en una nave de pollos, lo primero que debemos  definir es la “calidad del aire” que el ave requiere (Tabla 1)

Tabla 1. Parámetros de calidad del aire requeridos por el ave

La ventilación mínima óptima es aquella que nos permite mantener estos parámetros, pero la cuestión es: ¿Cómo se consigue?

No hay una única respuesta, ya que es necesario actuar sobre todas o algunas de estas variables.

Sobre todo podemos actuar en:

  • El % de oxígeno con las entradas de aire desde el exterior de la nave.
  • La concentración del dióxido de carbono con la elección de un buen sistema de calefacción. Lo más recomendable es que sea de combustión externa: no cargamos la nave con los gases de combustión (CO2) ni con un exceso de humedad (H2O).
  • El grado de saturación de humedad relativa: evitando la excesiva entrada de aire del exterior (normalmente a temperatura más baja que la requerida en el interior de la nave), que provocaría excesiva condensación. Por supuesto, una buena calidad en la construcción, con buen aislamiento y un cerramiento lo más estanco posible.
  • Contra la cantidad de polvo aspirable presente en la nave, podemos actuar instalando intercambiadores de calor que, además de proporcionar menores costes de calefacción, están dotados de filtros para la eliminación del polvo cargado de impurezas y agentes patógenos.

Defino ahora (espero que de forma comprensible) los índices de ventilación mínimo y máximo:

  • Índice de ventilación mínimo es la cantidad de aire que es necesario suministrar por hora para obtener un aporte de oxígeno suficiente para el bienestar de las aves y mantenga la calidad del aire en el interior de la nave.
  • Índice de ventilación máximo es la cantidad de aire necesaria para eliminar el calor metabólico, procurando que la temperatura de la nave no supere en 3 ºC a la temperatura del exterior.

Teniendo en cuenta estas definiciones y la calidad necesaria del aire para un buen desarrollo de los animales, se puede establecer – utilizando como fuente El Servicio de Desarrollo y Asesoría Agrícola del Reino Unido (ADAS) – una tabla de necesidades mínimas de ventilación.

 Tabla 2. Necesidades mínimas de ventilación por peso vivo.

Fuente: Servicio de Desarrollo y Asesoría Agrícola del Reino Unido (ADAS).

Posiblemente, en estas tasas de ventilación,  haya que realizar algunas correcciones al alza o a la baja, dependiendo de factores como la genética del pollo, localización geográfica de la nave, sistema de ventilación con el que esté equipado el cebadero, etc. y sobre todo asumir las indicaciones de técnicos y veterinarios.

Para poder tener una ventilación mínima optima, es muy importante dotar a la nave de unos  buenos sistemas de ventilación y de calefacción. La ventilación no debe provocar corrientes de aire que molesten a los pollitos, mantener una atmósfera homogénea en toda la nave, que las camas se mantengan en buen estado y, en lo posible, aprovechar el movimiento por convección del aire.

Para ventilar  convenientemente, lo recomendable es la utilización de ventiladores de bajo caudal: desde 14.130 m3/h. con presión negativa (Pa) = 10, hasta 12.110 m3/h. con una depresión (Pa) = 40. Siempre que sea posible, regulables en su capacidad de extracción, utilizando para ello variadores de frecuencia, reguladores de velocidad, temporizadores, etc…

Los extractores van colocados en las paredes de la nave o en la cubierta utilizando chimeneas extractoras. Para conseguir lo que queremos (ventilar lo necesario) hay que realizar una monitorización lo más amplia posible mediante la instalación de los sensores necesarios y los medios de informatización y/o automatización necesarios para la obtención de buenos resultados.

 CONCLUSIONES

Como conclusión se puede afirmar que la ventilación mínima en una nave de pollos es un factor que influye en la producción, tanto o más, que una buena alimentación o un buen suministro de agua potable al ave.

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