08 Ene. 2019

Bioseguridad

Bioseguridad

Establecimiento e Implementación de un Programa Efectivo de Bioseguridad


Escrito por: A. Gregorio Rosales

Este trabajo es un resumen de conceptos y estrategias que sirven para establecer e implementar un programa efectivo de bioseguridad. Este resumen tiene como objetivo presentar una perspectiva para desarrollar y mantener una cultura sólida y efectiva de bioseguridad que ayudará a garantizar la productividad, competitividad y sostenibilidad de las empresas productoras de hoy y del futuro.

La demanda de productos avícolas continúa creciendo mundialmente debido a su popularidad, conveniencia, valor nutritivo y precio razonable. De hecho, el huevo de mesa y la carne de pollo son productos de la cesta básica de alimentos en muchos países del mundo. Al mismo tiempo, la avicultura ha entrado a una nueva era en donde se enfrenta a retos planteados por nuevas tendencias comerciales, preferencias de los consumidores, exigencias regulatorias y la apremiante necesidad de mejorar la prevención de enfermedades.

Así mismo, la presión para eliminar y/o reducir el uso de antibióticos y proteger el bienestar animal están y continuarán induciendo mejoras graduales en los mayores sistemas de producción en todo el mundo. Ante la amenaza de múltiples enfermedades que pueden tener un impacto económico severo, los empresarios y profesionales de la industria avícola están obligados a dar prioridad al diseño y ejecución de programas de bioseguridad que les permitirán asegurar la rentabilidad y futuro de sus empresas.

Los análisis de mercado recientes, incluso en los países que han sufrido brotes recientes de influenza aviar altamente patógena, indican que la demanda de productos avícolas permanece sólida, rentable y que continúa creciendo paralelamente con la población y su poder de compra.

La pregunta entonces es si estos productos serán producidos por empresas nacionales o si las necesidades de los consumidores serán satisfechas mediante la importación de productos importados de países libres e industrias con mejores estándares de bioseguridad.

La bioseguridad es una inversión

La bioseguridad se define como el conjunto de normas y prácticas de producción diseñadas para prevenir la entrada y diseminación de agentes patógenos. Esta es la primera barrera y la defensa más importante contra las enfermedades aviares. La bioseguridad es una inversión que sirve como cimiento para que los productores logren preservar la salud y el bienestar de las aves y obtener los mejores resultados zootécnicos y rendimientos económicos posibles.

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Figura 1. La bioseguridad es una inversión para lograr objetivos

 

La bioseguridad es una inversión para lograr objetivos. Como se describirá en este trabajo, el establecimiento e implementación de un programa de bioseguridad requiere inversión tanto en recursos físicos como humanos. Comprensiblemente, esta inversión se justifica por el grado de riesgo presente y el retorno de capital esperado bajo diversas condiciones de campo.

En términos generales, un programa sólido y efectivo tiene los siguientes beneficios:

  • Garantizar la productividad (lograr objetivos zootécnicos y económicos)
  • Cumplir con proyecciones para la venta y distribución de productos, evitando fallas en el suministro de productos y pérdida de mercados
  • Cumplir con normas de control y calidad
  • Satisfacer los requisitos de clientes domésticos y/o de exportación
  • Evitar pérdidas debido a enfermedades, eliminación prematura de lotes, cuarentenas y periodos prolongados de descanso sanitario
  • Reducir costos al evitar o reducir el uso de tratamientos. Es complicado establecer el costo-beneficio específico de cada medida conceptual, estructural u operacional de bioseguridad bajo diversas condiciones de producción y desafíos de campo.
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Indiscutiblemente la avicultura comercial en una industria que continúa evolucionando mediante la incorporación de tecnología cada vez más avanzada en las áreas de manejo, nutrición y alojamiento; sin embargo, proteger la salud de las aves o prevención de las enfermedades es una prioridad para lograr los beneficios esperados.

Consecuentemente, la bioseguridad no es puramente un área técnica, sino es uno de los pilares de todo sistema de producción para conseguir el máximo retorno de las inversiones hechas en otras áreas.

Niveles del programa

Es sumamente importante que todos los miembros de la empresa entiendan que el programa de bioseguridad es esencial para lograr los objetivos de producción, cumplir con los requisitos del mercado y garantizar la estabilidad de su empleo, ingreso económico y posibilidad de progreso. Por lo tanto, el éxito del programa depende en gran parte de la educación y entrenamiento de todos los niveles de personal y la adopción de las medidas de bioseguridad como una responsabilidad de todos

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Figura 2. Niveles de bioseguridad e importancia de su correcta ejecución

La ejecución o implementación adecuada de cada uno de estos niveles es crítica para el éxito del programa.

La identificación de los factores de riesgo que pueden resultar en la introducción de enfermedades es uno de los pasos iniciales para diseñar y establecer un programa de bioseguridad para cada empresa y/o granja especifica. Así mismo, es indispensable establecer e implementar procedimientos de aislamiento –evitar contactos con otros lotes–, limpieza y desinfección –vehículos, equipo, herramientas de trabajo–, y control de tráfico a la granja – personas y vehículos–.

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En 2017, el Programa de Mejoramiento Avícola (“NPIP”) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (“USDA”) estableció, como parte de sus estándares oficiales, una lista de principios básicos que sirve como un modelo de los elementos mínimos requeridos para establecer un programa de bioseguridad (wwwpoultryimprovement.org ). Estos principios son los siguientes:

  1. Persona (s) responsables
  2. Entrenamiento
  3.  Línea de separación
  4. Área perimetral neutra
  5.  Manejo de personal
  6. Control de aves silvestres, roedores e insectos
  7. Manejo de equipo y vehículos
  8. Eliminación de la mortalidad
  9. Manejo de cama y estiércol
  10. Salud de las aves de reemplazo
  11. Sanidad del agua para beber
  12. Manejo de alimento y cama nueva
  13. Reportes de morbilidad y mortalidad
  14. Auditorías del programa (internas y oficiales)

En la producción avícola, como en muchas otras industrias, es cada vez más común el uso de análisis de riesgos que permiten evaluar procesos e identificar las fortalezas y debilidades de los mismos. El análisis de riesgos es un método sumamente útil para evaluar periódicamente un programa de bioseguridad e identificar oportunidades para su mejoramiento. Siguiendo esta metodología, una vez que un factor de riesgo (no señalado anteriormente y/o emergente) es identificado, su potencial puede ser analizado y seguido por la planeación y ejecución de nuevas medidas o modificaciones enfocadas a eliminar o minimizar su impacto. Idealmente, la efectividad de estas acciones también debe ser evaluada.

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Figura 4. Diagrama del proceso de análisis de riesgos

Implementación y desarrollo de la cultura de bioseguridad

Las normas y prácticas de bioseguridad pueden ser percibidas en muchas ocasiones como “costosas, inconvenientes o dogmáticas”. Estas percepciones dificultan el desarrollo de una cultura e interfieren con la aceptación e implementación de un programa. Esta barrera cultural solamente puede ser disipada mediante educación/ entrenamiento y el establecimiento de objetivos comunes.

La implementación del programa de bioseguridad es un compromiso que debe ser comunicado, entendido, aceptado, apoyado y ejecutado por todos y cada uno de los miembros de la empresa. La bioseguridad debe convertirse en la filosofía que guíe todas las decisiones y operaciones cotidianas de una empresa. Lograr esto también requiere liderazgo, trabajo en equipo y comunicación.

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El mecanismo para crear y mantener la cultura de bioseguridad es mediante un programa obligatorio de educación y entrenamiento anual para todos los empleados.

Por otro lado, una vez que se ha desarrollado un programa y que se ha invertido en infraestructura y recursos humanos, no se debe asumir que todos los empleados cumplen con los requisitos y procedimientos establecidos todos los días y/o sin errores. Experiencias publicadas, así como observaciones reportadas por el autor en colaboración con otros especialistas, demuestran que la implementación de las prácticas de bioseguridad pueden fracasar por falta de entrenamiento, concienciación del personal de una empresa y recursos. De poco sirve un programa puramente teórico de bioseguridad cuando no hay suficiente ropa y calzado limpios en la granja, si el diseño de los módulos de bioseguridad y baños de entrada es deficiente, si no se cuenta con jabón y agua caliente, si la presión del agua a la entrada es insuficiente, etc.

Para garantizar el éxito del programa debe contarse con un sistema de auditoría interno que sirva para evaluar rutinariamente la implementación de las normas y prácticas establecidas, y detectar fallas tanto estructurales como operativas a fin de tomar medidas correctivas en forma inmediata. Auditorías periódicas por personal externo especializado en bioseguridad pueden ayudar también a identificar áreas de mejoramiento y contribuir a la educación del personal de una empresa. La ejecución del programa nunca debe ser apoyado solo mediante acciones punitivas. Nuevamente, la cultura e implementación adecuada del programa se promueve mediante la educación, la comunicación y el establecimiento de un sistema de incentivos o reconocimientos (tanto para empleados como para productores) por dedicación en el cumplimiento del programa o por contribuciones para el mejoramiento del mismo.

El papel de los laboratorios de diagnóstico

A medida que la producción avícola avanza tecnológicamente, esta depende cada vez más del servicio e información generada por los laboratorios de diagnóstico. Estos laboratorios realizan pruebas de monitoreo rutinario para determinar el estado de salud de los lotes, evaluar niveles de inmunidad y verificar la efectividad de los programas de bioseguridad y vacunación –proceso conocido como monitoreo activo–. Así mismo y cada vez con mayor frecuencia, los laboratorios pueden ejecutar pruebas para detectar en forma temprana la introducción de ciertas enfermedades.

  • Esto se logra a partir de muestras tomadas por personal de producción o Veterinarios siguiendo la aparición de signos clínicos –aumentos de mortalidad y bajas de producción– y/o presencia de lesiones específicas –proceso de monitoreo pasivo–.
  • Esta tarea es de vital importancia ya que permite al personal de una empresa tomar medidas de contingencia y evitar la transmisión de una enfermedad a otras granjas en el área o sistema de producción.

Por otro lado, el monitoreo del estado de salud siguiendo procedimientos en programas oficiales es requerido para la certificación de los lotes y su progenie como libres de varias enfermedades. En varios países esta certificación es necesaria para la venta y distribución doméstica e internacional de huevos incubables y pollitos de un día.

Otras tareas realizadas por los laboratorios incluyen pruebas de control de calidad en productos de consumo, que en conjunto con los métodos de monitoreo de salud, generan información que permite detectar desafíos, fallas en el cumplimiento de procedimientos de bioseguridad o normas sanitarias y dan lugar a la planeación y ejecución de medidas correctivas.

CONCLUSIONES

La demanda de productos avícolas y exigencias crecientes por parte de los consumidores y organismos reguladores, aunado a la amenaza inminente de enfermedades como la influenza aviar, requieren que las empresas avícolas inviertan en el establecimiento e implementación de un programa efectivo de bioseguridad. La bioseguridad es fundamental para mantener la salud de los lotes, lograr los objetivos de producción esperados y asegurar la rentabilidad y sostenibilidad de las empresas del presente y del futuro. El éxito del programa depende en la medida en que éste forme parte de la cultura de la empresa y en el entrenamiento continuo del personal de la misma.

El establecimiento de una cultura de bioseguridad se logra cuando todos y cada uno de los miembros de la empresa la entienden, la aceptan como su responsabilidad y la cumplen diligentemente al realizar un sinnúmero de actividades cotidianas. Para garantizar la efectividad del programa este debe estar sujeto a auditorías continuas con el propósito de identificar fallas de implementación, deficiencias de recursos o entrenamiento y tomar acciones correctivas de forma inmediata. Este debe ser un proceso encausado a encontrar oportunidades para mejorar continuamente

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Tabla 1. Adaptada de J. P. Vaillancourt. The Cost-Benefit of Biosecurity. Canadian Poultry Magazine (April 2001). * Esta es una comparación relativa de costos

Como una parte de los procesos en la producción avícola de hoy, los laboratorios de diagnóstico juegan un papel importante realizando exámenes para determinar el estado de salud y niveles de inmunidad en las aves y el cumplimento con normas de calidad. Estos análisis también sirven para evaluar la efectividad del programa de bioseguridad y ayudan en la toma de decisiones para mantener la salud y prevenir la introducción de enfermedades.

Finalmente y ante los retos actuales y futuros, la avicultura comercial está y continuará evolucionando y logrando mejoras contínuas en sus sistemas de producción. Los productores de productos avícolas han dejado de ser “negocios de pollos y huevos” para convertirse en industrias modernas productoras de alimentos sanos, nutritivos, confiables y económicos para la población del mundo.

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