Diamond V

Contenido disponible en: Português (Portugués, Brasil)

Miembro del Grupo de Seguimiento de Tendencias en el Mercado Avícola de la Asociación de Avicultura brasileña (UVA), consejero del Foro Mundial de Agricultura de St. Louis (USA), actualmente ocupa la dirección de OD Consulting, empresa para la planificación, estrategia y futuras tendencias de los mercados cárnicos

En diez años, estaremos haciendo el mismo pollo de ahora con un IC de 1,2

La producción de carne de ave es la que más ha aumentado en los últimos años…

Es muy simple. Hay que tener en consideración que hasta 2050 nosotros vamos a tener que poner comida a más de 2.400 millones de personas más –hasta alcanzar los 9.700 millones de personas-, que en el 80,1% de los casos van a nacer en Asia y África y que por lo general ganan menos de tres dólares al día. Basta que una persona gane siete dólares por día, para que toda la plata que gane la use en mejorar su dieta. Que me perdonen los vegetarianos, pero mejorar la dieta es salir del vegetarianismo –no filosófico, sino económico en este caso- e ir a comer carne. Hasta 1976, la carne que prevalecía era la bovina. Después pasó el cerdo a dominar y finalmente el pollo ganó terreno y llegará a representar el 42% de la carne consumida y producida en el mundo en el año 2050.

¿Qué ventajas competitivas le ve a la carne avícola frente a otras producciones?

Hay varios factores que explican esto. El primero de todos es que la carne de ave es la más eficiente en la utilización de recursos naturales. La agricultura nada más es fotosíntesis, tierra arable y agua. Sabemos cuánto existe sobre el planeta de este recurso natural, y sabemos también que vamos a tener que alimentar a personas que están migrando de una dieta vegetariana a una dieta proteico animal. Te doy un ejemplo: hasta 1985, los chinos tenían un ingreso per cápita de 300 dólares, comían 9,9 kilos de carne. En 2013 tenían ingresos de 6.700 dólares per cápita y el consumo de carne creció hasta los 59 kilos. Imagina ser un chino e ir a un nivel del país donde vivo yo, Brasil, que come 106 kilos de carne. O de Estados Unidos, que come 138 kilos. Por supuesto no habría ni agua ni tierra arable en el mundo, porque cuando migras de una dieta de productos vegetales a animales, te exigen cuatro veces más recursos naturales, principalmente agua. Entonces habrá que exigirle a la producción animal que sea más eficiente en la gestión de los recursos… Es natural. Y que me perdonen los productores de bovino, pero no hay especie más ineficiente que un bovino para producir carne. Come de 6,5 a 8,5 kilos de pienso pasado en grano y utiliza 16.000 litros de agua para producir un kilo de carne.

Desde el año 1995 se han lanzado más productos de carne de pollo que de todas las especies juntas desde el inicio del siglo. El pollo es como la Coca-Cola de las carnes

En un planeta recursos limitados, ¿cómo quieres que compita con el pollo, con el que hoy tenemos una conversión promedio de menos de 1,7 de grano? El pollo gasta 2.800 litros de agua, en todo el proceso de producción, incluyendo el maíz que come y el que comen su papá y su mamá. ¡Esto todo gasta agua! Este animal alcanza un peso de faena de 2.400 gramos. Pero en diez años, estaremos haciendo este mismo pollo con un índice de conversión de 1,2.

¿Y las otras razones que mencionaba?

Desde el año 1995 se han lanzado más productos de carne de pollo que de todas las especies juntas desde el inicio del siglo. El pollo es como la coca-cola de las carnes. Cuando no sabes qué vas a beber pides coca-cola. Cuando no sabes qué vas a comer, pides pollo. Si en un país que no conoces la alimentación preguntas: ¿qué tienen hoy? Y te dicen: hoy tengo seco de chivo, una “guacuaya”, y pollo. ¿Qué elegirías tú?

Hay otras razones: es la única carne que no tiene ninguna restricción religiosa. También es una carne que tiene la fama de saludable y de que no engorda. Y la eficiencia del pollo en el uso de los recursos naturales: hay 214 países y territorios que habitualmente han producido algún tipo de carne. El pollo está presente en 212 de estos países.

¿Conocen alguien a quien no le guste el pollo?

Rarísimo, ¿verdad? ¿Qué capacidad de crecimiento tiene todavía la carne de ave? ¿Podemos seguir haciendo crecer esta producción durante años? He estado discutiendo con un colega que decía: se está reduciendo el ritmo de crecimiento del pollo. El ritmo de crecimiento en la década anterior era del 4%; en esta década será de 2,26%.

Yo le digo: no estoy de acuerdo contigo. ¡La base de cálculo es más grande! En 2014 produjimos 310 millones de toneladas de carne para atender a la demanda mundial. En el año 2050 estaremos produciendo 500 millones de toneladas. El mayor vector de crecimiento será la carne de ave, exactamente por ser la más eficiente. Vamos a seguir creciendo y mudando la geografía de producciones del mundo.

Consideremos que el mercado de consumo de Estados Unidos ya está saturado. Los brasileños, conjuntamente con los chinos, son los otros grandes consumidores de pollo, y están ahora con los 48 kilos per cápita. El chino come poco pollo, pero como son muchos…Yo he hecho un estudio en el que afirmo que Brasil puede seguir aumentando el consumo de pollo hasta 56 kilos, y luego se saturará. No obstante, tenemos en Asia países donde el consumo de todas las carnes llega a los 6 kilos per cápita y año.

Esto me hace afirmar que el futuro de nuestra industria estará entre aquellos que no comen pollo. He realizado un pronóstico para diez años: que vamos a consumir 52 millones más de toneladas de carne de pollo. El 80% de este consumo será en los países en desarrollo: en Asia, América Latina y África.

¿Y qué pasará en el primer mundo, que el nivel de vida es más alto y ya tiene una dieta muy mejorada?

En muchos países tienen disponibles 75 dólares por día. ¿Dónde se gasta entre el 12 y el 17% del presupuesto familiar para comer?

En comer fuera del hogar. No se comen más productos, se comen conceptos: “yo no quiero pollo, quiero pollo gluten free”; yo no quiero pollo, quiero el pollo producido del lado izquierdo de la montaña…”Esto es un valor del consumidor, y se lo tienes que dar; tienes que respetarlo. Tengo muchos amigos que me dicen: “Osler, esto no tiene ninguna base científica”.

Y yo digo: los consumidores no son científicos, son consumidores. Si tienen una percepción, hay que satisfacerla. ¿Qué hay que hacer, educarlos? No, no lo vamos a lograr. Pero también tenemos una oportunidad entre aquellos que comen conceptos.

Ya que ha nombrado el tema de los consumidores, ¿cuál es su opinión acerca de las preferencias de consumo que van a tener para los próximos años?

En términos de consumidor, no hay un tamaño único, one size fits all. Yo digo: one size fits none. No hay un tamaño de ser universal: vas a tener que dirigir la necesidad según el segmento. Si es una familia que está condicionada a basar su alimentación en arroz debido a sus ingresos, tubérculos, maíz y productos de harina de trigo, algo muy habitual en África, a ellos vas a darle un pollo entero, incluyendo las garras, y de preferencia vivo, porque utilizará la sangre para cocinar.

Si vas a una ciudad como Sao Paolo, donde tienes una población en la que los dos miembros del matrimonio trabajan fuera, y donde el mayor valor es la vida profesional, donde la edad de la primípara es de 33,5 años, lo cual es preocupante, aquí tienes que hacer productos a prueba de idiotas. Ya no es un atributo cocinar; deberán ser productos que los saques del embalaje, los metas en el horno y ¡ojo! Que la porción sea para dos personas, porque esta gente no sabe qué hacer con lo que sobra, pero tiene un nivel de conciencia social elevado como para no querer desperdiciar comida.

¿Hay algo que amenace de manera importante todas estas perspectivas de crecimiento?

La mayor amenaza que tiene la industria es sanitaria. Cada vez que hay una noticia de un episodio sanitario, sea el que sea, aunque sea de cerdo en el oeste de la China, afecta la confianza del consumidor de carne en Europa. Estos episodios me preocupan; además, como la producción animal se concentra en pocos países, yo te diría que en los países más grandes, donde tienes un comercio internacional mayor, con un mayor tránsito de personas, los riesgos sanitarios aumentan. Al mismo tiempo, antes podíamos utilizar la medicina preventiva, los antibióticos, que hoy ya no son tan válidos. Tenemos todos los desafíos y debemos adaptarnos a estos riesgos que son del consumidor.

No hay que olvidar que la ley es fruto de los valores del consumidor. Por eso tenemos en la industria un desafío de bioseguridad. Tenemos probióticos, prebióticos, simbióticos… Y estamos conociendo tarde más cosas del aparato digestivo del animal. Estamos avanzando con ciencia y tecnología.captura-de-pantalla-2016-10-28-a-las-16-21-33

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