AUTOR

Ing. Fabio G Nunes - Consultor en Procesamiento Avícola

Diamond V

La avicultura debe estar apta a responder a las exigencias de su tiempo para seguir evolucionando y creciendo. Entre ellas está la de buscar la sostenibilidad del negocio, que, en su esencia, ella ya cumple, al funcionar desde siempre según los conceptos de la economía circular.

La economía circular es un sistema industrial que es restaurativo y regenerativo por intención y concepto. Ella sustituye el concepto de “vida útil” por la restauración, privilegia el uso de la energía renovable, elimina el uso de productos químicos tóxicos que impiden la reutilización y la recirculación a la biosfera, y tiene como objetivo la eliminación de desechos a través del dibujo superior de los materiales, productos, sistemas y modelo de negocio (https://reports.weforum.org/toward-the-circular-economy-accelerating-the-scale-up-across-global-supply-chains/from-linear-to-circular-accelerating-a-proven-concept/). Con esto en mente, echemos un vistazo al negocio nuestro

Las granjas deben cumplir con la reglamentación ambiental para así obtener y mantener su licencia de operación. Los galpones y las instalaciones usan materiales reciclables y muy duraderos, que si bien mantenidos tienen una vida útil indeterminada. El material de la cama es un subproducto de aserraderos o viene de madera de reforestación; la cama usada y la mortalidad de granja, tras pasar por el compostaje, se destinan a abono orgánico, reduciendo el uso de fertilizantes químicos y su impacto ambiental, o para la generación de energía (https://www.manuremanager.com/how-chickens-are-powering-the-circular-economy30221/).

Las aves se alimentan, con proteínas vegetales, primordialmente; el uso de fármacos en la producción se reduce a cada día y el engorde privilegia las mejores prácticas de bioseguridad, manejo y bienestar, asegurando la sanidad de la parvada, una óptima conversión alimenticia, ahorro de alimento (granos) y un bajo costo de producción.

Las granjas son ubicadas de modo a optimizar el transporte a la planta, y la cantidad de aves por camión reduce el número diario de viajes, medidas que reducen el impacto ambiental de la operación. Sangre, plumas, vísceras y partes no comestibles son convertidos en harinas que son usadas en la alimentación de las futuras parvadas, así reduciendo la demanda por granos y la huella ambiental de su producción y transporte.

Los materiales inservibles – cartón, recortes plásticos, empaques, metales u otros – son recolectados separadamente y vendidos a las recicladoras.

El agua usada en la planta proviene de fuentes aprobadas por las autoridades ambientales; el agua de desecho es parcialmente reutilizado en algunas operaciones de la planta y el excedente es tratado a fin de cumplir con los rigurosos parámetros de conformidad antes de retornar a la naturaleza.

El lodo generado en el tratamiento es vendido y usado para la fabricación de fertilizantes naturales, contribuyendo al medio ambiente. Finalmente, el humo y el aire oriundos, por ejemplo, del caldero, rendering u otros, deben ser filtrados para remover los sólidos en suspensión y los olores antes de ser descargados en la atmosfera. Como vimos, la capacidad circular de la avicultura ya es bastante significativa, pero su peculiar dinamismo puede llevarla aún más allá, todavía



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