AUTOR

Ana Paula Da Silva

Rodrigo A.Gallardo

Diamond V

La coriza infecciosa (CI) es una enfermedad del tracto respiratorio superior causada por el Avibacterium paragallinarum (Ap), conocido anteriormente como Hemophilus paragallinarum, una bacteria Gram-negativa de la familia de las Pasteurellaceae

patología avícola

Figura 1. Lesiones macroscópicas en pollos de engorde afectados con coriza infecciosa En estas imágenes se muestran la aerosaculitis y la poliserositis

Los signos característicos de la enfermedad son conjuntivitis, secreción ocular, hinchazón de los senos infraorbitarios y edema facial. Los signos clínicos pueden ser mas severos cuando la infección se complica con otros patógenos como la bronquitis infecciosa, laringotraqueitis infecciosa, Mycoplasma gallisepticum, viruela aviar, etc.

Asimismo, malas condiciones de ventilación, manejo, estrés y reacciones post-vacunales también pueden agravar el cuadro clínico.

En los últimos años se ha observado un aumento significativo de los casos de coriza infecciosa en los Estados Unidos, afectando tanto a los pollos de engorde como a las gallinas ponedoras y dando lugar a pérdidas severas de producción, signos clínicos y mortalidad.

PONEDORAS

La enfermedad es común en granjas de gallinas ponedoras que albergan múltiples edades, coincidiendo con los picos de producción de las parvadas. En las parvadas afectadas, la enfermedad puede ocasionar caídas en la producción de huevos de hasta el 75% y un aumento de la mortalidad debido a infecciones septicémicas

POLLOS DE ENGORDE

En los pollos de engorde se observa una enfermedad caracterizada por signos respiratorios severos, mortalidad y decomisos de hasta el 70% de las canales en las plantas de procesamiento debido a la aerosaculitis (Figura 1)

PONEDORAS

Las gallinas ponedoras que se recuperan pueden convertirse en portadoras de por vida, siendo ésta la principal razón de la alta prevalencia en granjas de edades múltiples y en zonas endémicas de la enfermedad.

POLLOS DE ENGORDE

En los pollos de engorde, la bacteria se introduce en los galpones debido a fallas de de bioseguridad. Incluso, es muy posible que el uso de gallinaza no tratada, como fertilizante en los campos de cultivo colindantes a los galpones de pollos de engorda, podría jugar un papel en la transmisión de la infección. Se cree que la bacteria, cuando se encuentra en altas concentraciones en la gallinaza, se trasmite mediante aerosoles (sobre todo en los días de nublados), que entran en los galpones de pollos.

Sin embargo, se necesitarán más estudios para confirmar esta posibilidad y la eficacia de las prácticas de limpieza y desinfección de los galpones de pollos de engorde con historial de brotes de coriza.

Además, como en la mayor parte del mundo no se dispone de tipificación serológica, es preciso estudiar métodos alternativos de clasificación que puedan servir de orientación para mejorar las medidas preventivas.

El presente artículo se centra en estudios encaminados a investigar a la persistencia de la bacteria, nuevos métodos de tipificación genética y la eficacia de las vacunas comerciales inactivadas contra cepas de Coriza Infecciosa aisladas durante los últimos brotes en el Estado de California.

coriza aviar

ENSAYOS DE PERSISTENCIA

Se realizaron estudios para determinar la persistencia del AP -Avibacterium paragallinarum – en un ambiente controlado a 72ºF (22,2ºC) y un 30% de humedad relativa. El objetivo era determinar si se necesitaban cambios en los procedimientos de limpieza y desinfección o durante el período de descanso en los galpones afectados por la coriza infecciosa (CI)

ESTUDIO 1

Se obtuvieron 15 pollos de engorde comerciales de 45 días de edad de una granja positiva a CI y se colocaron en áreas separadas de aislamiento (3 pollos en cada una) con abundante material de cama obtenido de la misma granja.

La idea era contaminar fuertemente el ambiente de cada una de las áreas de aislamiento con CI.

También se mantuvo una área de aislamiento con material de cama solamente.

Después de 4 días, las aves fueron retiradas de las áreas de aislamiento y se les hicieron pruebas de PCR para detectar AP, Gallibacterium anatis (GA) y virus de la bronquitis infecciosa (IBV) (Figura 2A).

RESULTADOS

Se detectó AP fue por qPCR en todos los pollos de engorde antes y después de su introducción en las distintas áreas de aislamiento

Además, un tercio de las aves resultaron positivas a IBV y GA, lo que demuestra la naturaleza “complicada” de esta infección y explica las lesiones septicémicas observadas en la necropsia de las aves usadas en este estudio que sirvieron como sembradoras.

Figura 2. Diagramas de diseño experimental para la siembra con Avibacterium paragallinarum (A) y exposición de pollos de engorde clínicamente sanos y sin coriza infecciosa en un ambiente contaminado con Avibacterium paragallinarum (B).

 

EXPOSICION A CAMA CONTAMINADA

Dieciocho pollos de 28 días de edad clínicamente sanos y negativos a AP fueron introducidos en las áreas de aislamiento previamente contaminados (3 aves en cada una).

La introducción de pollos de engorde sanos se realizó en diferentes etapas, comenzando a las 12 horas después de la eutanasia de las aves sembradoras en dos de las áreas de aislamiento, siendo una de ellas el área con cama solamente.

Posteriormente, se introdujeron aves en las áreas de aislamiento (un grupo a la vez) a las 24, 48, 72 y 96 horas de la eutanasia de las aves sembradoras.

Se tomaron hisopos de la hendidura palatina (coana) a los 4 y 7 días después de la exposición (DPE).

La eutanasia y las necropsias de estas aves se realizaron a los 7 DPE (Figura 2B).

RESULTADOS

Después de la exposición, 18 de los 18 pollos siguieron siendo negativos a la AP.

Además, un tercio de las aves dieron como positivos a GA y IBV.

Curiosamente, tres de las 18 aves mostraron signos clínicos leves como cabezas hinchadas, exudado mucoso y signos respiratorios, lo que sugiere que, en ausencia de AP, otros patógenos también pueden causar signos respiratorios leves.

A pesar de las limitaciones de este experimento (tales como la posibilidad de otras infecciones concurrentes y falta de pruebas previas del material de la cama), estos resultados sugieren que hay más enfermedades a parte del AP que pueden contribuir en el cuadro clínico.

Es importante considerar los factores subyacentes, tales como el estrés, las reacciones postvacunales y la presencia de otros patógenos.

El agente causante de la CI no es persistente, por lo que los protocolos normales de limpieza y desinfección pueden eliminar el AP del medio ambiente.

GENOTIPIFICACIÓN DEL AVIBACTERIUM PARAGALLINARUM

Figura 3. Árboles filogenéticos que representan la relación genómica entre las secuencias de nucleótidos de las cepas CA y AZ con las secuencias de diferentes serotipos obtenidas del GenBank utilizando los genes HMTp210 (A) y HagA de la hemaglutinina del Avibacterium paragallinarum. Los aislamientos presentados en color rojo representan los aislamientos de CA y AZ.

La tipificación de los agentes infecciosos ayuda a comprender el origen del patógeno y detectar posibles cambios en su antigenicidad.

Esta información es crucial para diseñar estrategias de vacunación. La vacuna más adecuada debe ser similar al agente causante de problemas en el campo.

Históricamente, el AP ha sido tipificado serológicamente usando una batería de antisueros para detectar su reactividad a los anticuerpos específicos.

En la actualidad solo unos cuantos laboratorios en el mundo son capaces de realizar esta serotipificación y en la mayoría de los casos estos se encuentran alejados de las regiones con casos de AP

Esto fue la razón principal para explorar nuevos métodos de tipificación basados en la secuenciación genética.

Nos centramos en el análisis de dos genes (HMTp210 y HagA) que codifican proteínas asociados a la capacidad de hemaglutinación de esta bacteria y los comparamos con secuencias encontradas en bases de datos en línea (GenBank).

Utilizamos 4 aislamientos de AP de campo:

  • Tres de California -CA- (uno de pollos de engorde y dos de ponedoras).
  • Uno de Arizona -AZ- (ponedoras).

Aunque nuestra tipificación estuvo lejos de ser perfecta (no hay una agrupación clara de los serotipos A, B y C) esto nos permitió sacar conclusiones importantes:

Nuestros tres aislamientos están congregados en el mismo grupo que otras cepas del serotipo C, sugiriendo firmemente que estas cepas pertenecen al serotipo C (Figura 3A).

Cuando se analizaron las secuencias del gene HMTp210 detectamos un 100% de homología con la cepa Modesto (Serovar C-2) y H-18 (Serovar C-1), así como entre ellas mismas.

Cuando analizamos el gene HagA, nuestros aislamientos de campo se agruparon con los aislados del serogrupo C-1 de Ecuador y México (Lavetec y ESV, respectivamente), mostrando un 100% de homología.

Es posible que si la base de datos contara con secuencias más largas de los genes para su comparación, nuestro análisis filogenético pudiera haber diferenciado más claramente entre los serotipos de AP. Por tanto, se necesita más investigación para mejorar esta estrategia de genotipificación.

EVALUACION DE VACUNAS COMERCIALES INACTIVADAS

A pesar de los esfuerzos para vacunar a las ponedoras en el campo, los casos de CI no pudieron ser prevenidos por completo.

Debido entonces a la preocupación de los productores decidimos evaluar la eficacia de la vacuna en pruebas de desafío.

ESTUDIO 1

Los resultados de un un primer experimento en gallinas comerciales vacunadas en el campo y desafiadas bajo condiciones experimentales sugirió que, aunque el uso de dos dosis de una vacuna comercial inactivada confirió protección contra los signos clínicos, estos aun continuaban estando presentes.

Por lo tanto, decidimos evaluar la protección de la vacuna inactivada en aves libres de patógenos específicos (SPF) con el fin de eliminar la influencia de los patógenos concomitantes que podrían estar afectando los resultados experimentales.

*SPF: Pollos libres de patógenos específicos

Probamos dos vacunas comerciales inactivadas de AP (designadas como A y B). Decidimos utilizar estas dos vacunas debido a que contienen una cepa diferente del serotipo C:

LA VACUNA A

Es una vacuna muerta (inactivada) trivalente que contiene los serotipos A (0083), B (Spross) y C-2 (Modesto) que se utiliza ampliamente en los EE. UU.

LA VACUNA B

Es una vacuna muerta tetravalente que contiene los serotipos A (0083), B (Spross), C-1 (H18), así como una variante del serotipo B (48); esta vacuna no está disponible comercialmente en los EE.UU.

Las aves SPF negativas a AP fueron vacunadas usando diferentes programas (Tabla 1) con 1 o 2 dosis de las vacunas A o B por vía subcutánea en el pliegue inguinal (de acuerdo a lo recomendado por el fabricante) a las 7 y 11 semanas de edad.

En las aves vacunadas una vez solamente la vacuna se aplicó a las 11 semanas de edad.

RESULTADOS

Después del desafío, la reducción mas significativa de los signos clínicos se observó en los grupos vacunados con una o dos dosis de la vacuna que contenía el serotipo C-1 (grupos G2 y G4) y dos dosis de la vacuna que contenía el serotipo C-2 (grupo G5), en comparación con las aves del grupo control positivo (G1).

Estos resultados sugieren que ambas vacunas (A y B) protegieron contra los signos clínicos. El grupo que recibió dos dosis de C-1 (G4), no mostró diferencias estadísticas comparado con las aves del grupo control negativo (G6).

Esto sugiere que se obtuvo una protección completa (vacuna A) contra el desafío con AP (Figura 4).

Tabla1. Grupos experimentales

Figura 4. Índices de signos clínicos en pollos SPF vacunados con dos vacunas comerciales diferentes, con serotipos C1 y C2, usando una y dos dosis. Las letras indican diferencias estadísticas significativas

Una de las mejores maneras de detectar la eficacia de una vacuna es mediante la pruebas de neutralización. Para evaluarla, medimos la carga bacteriana después de 8 días post-desafío (8 DPD).

Las cargas bacterianas más bajas significan una neutralización mas alta y un mejor efecto protector de la vacuna.

Se observaron reducciones significativas de la carga bacteriana en todos los grupos vacunados (Figura 5).

La disminución en la eliminación bacteriana fue más significativa en las aves que recibieron una o dos dosis de la vacuna que contenía C-1 (G2 y G4) y dos dosis de la vacuna que contenía C-2 (G5) en el que no se observaron diferencias en comparación con el grupo control negativo.

Desde una perspectiva práctica, estos resultados indican que el uso de cualquiera de las dos vacunas proporcionará una neutralización significativa de la infección y protección contra los signos clínicos en ausencia de otros patógenos.

Figura 5. Excreción de la bacteria vacunal a los 8 días post desafío, en pollos SPF vacunados con dos vacunas comerciales diferentes con una o dos dosis vacunal. Los superíndices representan diferencias estadísticas

CONCLUSIONES

Minimizar los desafíos adicionales en el medio ambiente por medio de buenas medidas de ventilación y bioseguridad, y la selección de vacunas y programas de vacunación, son parte integral de una estrategia efectiva para la prevención de enfermedades como la coriza infecciosa.

 

Como se reporta en este trabajo, una vacunación adecuada con dos dosis en las gallinas ponedoras resultará en protección contra los signos clínicos y, lo que es más importante, en una reducción de la excreción de la bacteria (AP) lo que ayuda a minimizar el desafío ambiental y el riesgo de diseminación y bioseguridad para las parvadas vecina.

Las referencias bibliográficas estarán disponibles bajo petición.



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