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¿Le estamos dando la atención adecuada a la coccidiosis subclínica?

Se estima que la coccidiosis genera pérdidas por unos 2.400 millones de Euros en la industria avícola mundial, siendo además considerado el factor más importante relacionado con el desencadenamiento de problemas intestinales.

Las coccidias necesitan invadir las células intestinales para poder multiplicarse, obligando a la siguiente generación de eimerias a destruir a sus células hospedadoras para poder liberarse y seguir su ciclo.

Cuando la cantidad de coccidios presente en el ave es baja, los daños no van a mostrar enfermedad clínica, pero obviamente cualquier destrucción de células intestinales conlleva a una pérdida de energía y proteínas, generando un aumento del índice de conversión y pérdidas económicas.

Si lo que se produce es una infección masiva, se generará una elevada destrucción de las células intestinales que darán lugar a lesiones severas, acompañadas de diarrea, y que con ciertas especies de eimeria provocarán incluso la muerte de las aves.

Lo que es necesario resaltar es que no todas las especies que afectan a los pollos de engorde causan mortalidad o enfermedad severa, pero todas causan pérdidas en el rendimiento.

Coccidiosis clínica vs. coccidiosis subclínica

El problema de la coccidiosis puede asemejarse a la imagen de un iceberg, el mismo representa a todas las pérdidas generadas por la coccidiosis, donde la parte visible es la coccidiosis clínica, esta es solo una pequeña parte de las pérdidas totales, mientras que la gran parte del iceberg que permanece sumergida y no es visible, es la coccidiosis subclínica, que genera la mayor parte de las pérdidas.

En la coccidiosis subclínica, donde no se observan signos clínicos, si examinamos una muestra de aves cogidas al azar, vamos a observar, a la necropsia, lesiones macroscópicas y, al realizar raspados de la mucosa intestinal, a los parásitos.

Técnica de Valoración de Lesiones

La técnica de score o valoración de lesiones basada en el conocido trabajo de Johnson & Reid de 1970, sigue estando plenamente vigente a día de hoy, siendo utilizada para valorar de forma más objetiva el nivel de coccidiosis que afecta a la integración. Esta valiosa herramienta permite, si es utilizada a lo largo del año, la toma de decisiones y planificación a medio y largo plazo de las rotaciones futuras, maximizando su eficacia.

Herramientas de control de la coccidiosis

Aunque parte importante de la prevención y control de la coccidiosis vienen dados por medidas de manejo relacionadas con una buena limpieza y desinfección después de retirar la cama del lote terminado y de un buen mantenimiento de las condiciones de las camas en las naves de los pollos, la prevención anticoccidial sigue recayendo en gran medida en la administración de productos anticoccidiales en el pienso o en el empleo de vacunas.

Podemos clasificar a los productos anticoccidiales en 3 categorías:

 

 

 

Todos estos productos están disponibles para el control de la coccidiosis ya que han tenido que probar su eficacia para poder obtener su registro, pero evidentemente existen algunas diferencias entre ellos.

 

 

Ionóforos

Estos afectan el transporte de cationes monovalentes o divalentes a través de la membrana celular del parásito, produciendo un daño osmótico. Su mecanismo de acción permite cierto grado de infección o “escapes” de coccidias a su control, permitiendo el desarrollo de un cierto grado de inmunidad. También tienen cierto efecto de mejora del balance de la flora intestinal.

Aunque todos los ionóforos comparten su mecanismo de acción que altera el balance osmótico dentro de las coccidias causando su muerte, existen diferencias entre las distintas clases.

Los ionóforos de clases distintas presentan una selectividad diferente por los cationes, en el caso de los ionóforos pertenecientes al grupo de los monovalentes, estos tienen la mayor selectividad por los cationes de Na+ y K+; los ionóforos divalentes para Ca++, por lo tanto las resistencias cruzadas entre ionóforos de distinta clase son limitadas. Sin embargo, las resistencias cruzadas entre ionóforos de la misma clase han sido demostradas.

Un error muy común observado en el campo es “rotar” entre anticoccidiales ionóforos de la misma clase olvidando las resistencias cruzadas que existen entre ellos, no realizándose una verdadera rotación.

Químicos o sintéticos

Los químicos tienen un excelente control de la coccidiosis pero esto conlleva un peligro: como básicamente las coccidias resistentes son las que sobrevivirán a un químico en el pienso, la selección de la población resistente es más rápida que con los ionóforos.

Se recomienda utilizar los químicos por períodos más cortos de tiempo, tanto en los llamados programas de “limpieza” por un máximo de 3 meses (en un programa “full” con el mismo producto) como en los programas “shuttle” o duales (que utilizan dos productos distintos durante el ciclo) un máximo de 4,5 meses. Bajo este uso se aprovecha la potencia de estos químicos para reducir la presión de infección y ayudar a prevenir las pérdidas subclínicas.

Vacunas

Otra alternativa que ha venido ganando terreno durante los últimos años como parte integral de los programas de rotación, son las vacunas.

En el caso de la UE solo están permitidas las llamadas vacunas atenuadas, en donde se utilizan cepas precoces.

Hay que considerar a las vacunas como una herramienta más en el arsenal rotacional, esto a pesar de su mayor costo comparado con el uso de aditivos coccidiostáticos vía pienso.

Una de las razones para el uso de vacunas es que permite dar más tiempo de descanso a las moléculas usadas habitualmente. Así mismo, las cepas que contienen estas vacunas atenuadas desplazan, cuando son usadas al menos dos ciclos consecutivos, a las eimerias de campo, restaurando la sensibilidad frente a las moléculas empleadas tradicionalmente.

Control racional de la coccidiosis

Cuando hablamos del control racional de la coccidiosis, nos referimos a la utilización adecuada de los productos que, a día de hoy, tenemos disponibles. Esto se basa en la evidencia científica que nos indica que al utilizar durante un periodo muy prolongado el mismo coccidiostático u otro similar perteneciente al mismo grupo (solo en el caso de los ionóforos), vamos a terminar seleccionando las cepas de eimeria resistentes a dicho producto o a aquellos similares a este. Esto implicará que vamos a establecer de manera progresiva unas poblaciones en toda la integración cada vez más resistentes al producto.

Las cuatro reglas de oro de la rotación

Todo lo expuesto anteriormente sobre las rotaciones y las características de los diferentes tipos de aditivos cocidiostáticos, ha permitido a Zoetis crear su programa ROTECC®, una filosofía de trabajo que establece 4 recomendaciones básicas para el diseño de los programas de rotación en las integraciones.

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