21 Nov 2017

Memorias aviFORUM PUESTA: D. Gonzalo González Mateos

jornadas avicultura

Gonzalo González Mateos participó en el aviFORUM-PUESTA de Valencia con la ponencia titulada»Alimentación de la pollita para alcanzar el peso óptimo al inicio del ciclo de puesta». 

Gonzalo González Mateos, es Doctor en Producción Animal de la Universidad de Madrid, Doctor en Ciencias Veterinarias de la Universidad de Barcelona y Doctor en Ciencia Animal (Avícola) de la Universidad Estatal de Lowa. Actualmente es profesor de Ciencia Animal en la Universidad de Madrid, con más de 120 artículos publicados en Revistas SCI y más de 450 seminarios, conferencias y comunicaciones en congresos internacionales.

 

«Alimentación de la pollita para alcanzar el peso óptimo al inicio del ciclo de puesta». 

El desarrollo corporal de la pollita al final del ciclo de recría, incluyendo su peso vivo, uniformidad y desarrollo de los diversos tejidos (óseo, muscular y adiposo) condicionan en gran medida la producción durante el ciclo de puesta. Así, es sabido que existe una alta correlación positiva entre el peso del ave a las 17/18 sem de vida y el peso del huevo, no solo al inicio, sino en el global del ciclo de puesta (Pérez-Bonilla et al. 2012a; 2012b).

De hecho, se estima que el tamaño medio del huevo se aumenta (o reduce) en 1,0 a 1,2 g por cada 100 g de diferencia en el peso de la pollita al inicio de puesta. Asimismo, pollitas de peso escaso al inicio del ciclo suelen tener en estas primeras semanas de puesta un consumo limitado lo que se traduce en un aumento escaso del peso y desarrollo corporal, un menor tamaño del huevo y una caída brusca del índice de puesta que no llega a recuperarse totalmente en las semanas posteriores.

Por tanto, lograr un buen desarrollo corporal con un buen consumo de pienso es primordial en lotes comerciales actuales. A este particular, debemos hacer hincapié en que las caídas de consumo que se observan a menudo en lotes de gallinas al inicio de puesta se corresponden en la mayoría de los casos con pollitas mal recriadas y con escasa uniformidad.

A finales del siglo XX el problema más grave con el que se enfrentaba el productor era con el exceso de consumo y peso al inicio de la puesta de la pollita. Por ello, se recomendaba la utilización de piensos de bajo valor nutricional. Estos piensos tenían la ventaja adicional de ser ricos en fibra lo que beneficiaba el desarrollo del tracto gastrointestinal (TGI) y el funcionamiento de la molleja.

Una molleja funcional resulta en:

  • Mayor digestibilidad de la proteína por reducir el pH
  • Mejora la activación de la pepsina
  • Mayor digestibilidad del almidón, por un mejor control del flujo de nutrientes desde la molleja al intestino delgado
  • Mayor utilización de todos los nutrientes debido a una mayor efectividad de los movimientos peristálticos

Sin embargo, la mejora genética a favor de pesos limitados, la mejora de las instalaciones y del manejo de las aves ha reducido de forma considerable las necesidades energéticas del animal. Dado que las aves comen en gran medida para satisfacer sus necesidades energéticas, las aves hoy día comen menos.

Sin embargo, en el periodo previo y durante el inicio de puesta, queremos que las aves aumenten de peso, preparen su aparato reproductor para la puesta e inicien de inmediato el ciclo productivo con huevos de tamaño adecuado. Es decir, queremos que las aves coman menos pero que a la vez produzcan más que sus hermanas de hace 40 años. Esto no es fácil de conseguir, especialmente en periodos críticos, tales como el periodo previo o inicial de la puesta. A este particular, necesitamos pues el trabajo conjunto de todos los técnicos del sector.

Así, los genetistas no deben buscar reducir el consumo (y el peso corporal) de las aves sino lograr una mayor eficiencia, mejorando la productividad.

El técnico de campo debe mejorar las condiciones de cría, teniendo muy en cuenta que aves bien recriadas sin problemas en la nave y ambiente adecuado siempre comen lo que necesitan y por tanto no debieran presentar problema alguno en relación con la falta de consumo. A este particular, hablamos de lote bien recriado aquellos en los que las pollitas tienen un buen peso corporal y buena uniformidad a las 5 y 10 semanas de vida y que se mantienen a las 17 semanas. Un ligero exceso de peso a la edad de cambio de nave de recría a puesta es beneficioso, especialmente en épocas de calor ya que permite al ave mantener un peso adecuado en el momento del inicio de la puesta.

Finalmente, viene el trabajo del nutricionista. A tener muy en cuenta que la nutrición no puede derrotar ni a la genética ni al mal manejo en cuanto a lograr mejoras del lote. Sin embargo, nos podría permitir, si lo quisiéramos, empeorar la productividad de un lote bien recriado. Dentro de las medidas a tomar por el nutricionista destacamos:

  • Utilización de pienso fibrosos de 10 a 17 semanas de vida que permite desarrollar el TGI de forma ordenada (Guzmán et al., 2015)
  • Utilización de piensos en migas (Guzmán et al., 2015; Saldaña et al., 2015) durante el periodo inicial de vida (0-4/5 semanas)
  • Utilización de piensos de inicio de puesta no necesariamente con alta energía sino con una proteína elevada a fin de facilitar el desarrollo armónico de los tejidos del ave
  • Asimismo, piensos de pollitas de baja energía pueden ser contraproducentes cuando buscamos un buen peso corporal, especialmente en verano y pollitas que van escasas de peso.
  • Todos estos temas serán desarrollados durante la ponencia.

 



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