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Artículo publicado originalmente por “Poultry Health Today”

traducido por Zoetis Spain SLU

Diamond V

Algunos ajustes básicos en la manera de manipular y administrar la vacuna contra la bronquitis infecciosa en la sala de incubación pueden mejorar su eficacia, comentó el Dr. Brian Jordan, profesor adjunto de la Universidad de Georgia (EE.UU.), a Poultry Health Today.

Hay que manipular con un poco más de cuidado las vacunas congeladas cuando se sacan del nitrógeno líquido”, advirtió el Dr. Jordan.

En el momento de introducir las vacunas en agua templada para descongelarlas con rapidez y poder mezclarlas y llevarlas de inmediato a la sala de producción, “en muchas salas de incubación se cometen errores. Ese baño no necesita estar muy caliente”, señaló.

Si el agua del baño está a 37 °C existe el riesgo de que la vacuna se deteriore por el calentamiento excesivo. El Dr. Jordan aconseja que esté en torno a 24 °C, pues a esa temperatura la vacuna solo tarda en descongelarse 1 o 2 minutos.

“He hecho muchísimos muestreos en el campo trabajando con los avicultores y las aves vacunadas no son las que deberían ser después de la vacunación. A veces, una vacuna puede estar bien y otras no, y cuando echas la vista atrás para ver dónde está el problema, el producto congelado siempre es el que parece acarrear la mayor variabilidad. Y es por la descongelación”, explicó Jordan.

No enfriar demasiado el diluyente

Las vacunas liofilizadas no precisan tanta atención, pues simplemente se extraen del refrigerador, se reconstituyen y luego se administran, pero tanto en el caso de las liofilizadas como en el de las congeladas conviene evitar otro problema que surge cuando la vacuna se mezcla con agua o diluyente demasiado fríos.

“Una de las preguntas que me hacen a menudo es: “¿Cómo de frío ha de estar?”, porque cuando digo “frío”, la gente piensa de inmediato en agua helada o muy fría. Y no es así en absoluto”, aclaró el Dr. Jordan.

Para comenzar, el diluyente de la vacuna debe estar entre 10 °C y 13 °C.

“Para cuando la vayas a usar una hora o una hora y media después no se habrá calentado más allá de los 18 °C a 21 °C. Este valor de 21 °C es el importante cuando hablamos de vacunas contra enfermedades respiratorias como la bronquitis o Newcastle, porque una vez que se superan los 21 °C, la titulación empieza a bajar…”, explicó el Dr. Jordan.

El Dr. Jordan también aconsejó no preparar más dosis de vacuna de las que se puedan aplicar en el plazo de una hora aproximadamente

Es mejor más volumen

Las vacunas frente a enfermedades respiratorias solían administrarse con un volumen de 7 ml, “simplemente porque siempre se ha hecho así”, pero las investigaciones indican que “así se pierde mucha vacuna entre la boquilla y los pollitos, pues las gotitas son tan diminutas que se ven dispersadas por las corrientes de aire; no son lo bastante pesadas para caer rápido”. El Dr. Jordan señaló que es mejor aplicar un volumen de 14 ml, o incluso 21 ml.

“El volumen es crucial, pero aún lo es más el tamaño de las gotas, ya que a mayor tamaño, más peso, y más rápido se depositan entonces sobre los pollitos”, porque las gotas se ven menos afectadas por las corrientes de aire.

Lo mejor sería administrar 21 ml. Muchos productores no quieren aplicar un volumen tan grande, porque eso supone rociar con mucha agua a los pollos, así que 14 ml parece un buen término medio, que la gente ha aceptado”, explicó.

Otra forma de aumentar el tamaño de las gotas es usar una boquilla más grande. Un diámetro de 300 a 400 micras es un buen margen, aconsejó el Dr. Jordan.

Secado de los pollitos después de la vacunación

A la pregunta de si los volúmenes grandes no provocan que los pollitos se mojen demasiado y se enfríen, el Dr. Jordan contestó:

“Una vez secos, al cabo de unos 10 minutos, los pollitos ya no presentan diferencias en la temperatura corporal. No es un problema importante, pero sí que se observan más aves vacunadas gracias a esas gotas más voluminosas que penetran mucho mejor en la mucosa respiratoria que las pequeñas.”

Pensar que el objetivo de la nebulización de la vacuna respiratoria es lograr que los pollitos la inhalen es un error.

“Lo que realmente se pretende con la nebulización es recrear la vacunación ocular a una escala masiva. La vía ocular es nuestro método de referencia para la vacunación contra las enfermedades respiratorias. Y las gotas grandes son mejores si queremos recrear la vacunación ocular a gran escala”.

Revisión de la presión de la cabina de pulverización

El Dr. Jordan también aconsejó vigilar la presión de la cabina de pulverización. Si es excesiva, las partículas del microorganismo contenidas en la vacuna serán destruidas, tanto si se trata de una vacuna respiratoria como de una contra la coccidiosis. Cuando el émbolo de las jeringas de plástico retrocede y el cilindro se vuelve a llenar con más vacuna para pulverizar a la siguiente cesta de pollitos se generan turbulencias y fuerzas de corte en el interior de la jeringa.“Si te sientas ante la cabina y observas las jeringas, verás las burbujas que se generan y esa fuerza de corte”.

“No se trata de controlar la presión que se genera en la parte externa, sino de ajustar la velocidad de llenado del cilindro de la jeringa. Lo único que se necesita es que se llene lo bastante rápido para que quede listo para la siguiente cesta de pollitos; no es necesario que sea lo más rápido posible”, aclaró.

Después de la vacunación hay que tener cuidado de no apilar los pollitos demasiado juntos, porque pueden sobrecalentarse. Si, en cambio, se apilan demasiado separados, el aire de los ventiladores los enfría en exceso y se apiñan, de modo que tardan más en secarse y la vacuna no se aprovecha tan bien.

Consejos de almacenamiento

El Dr. Jordan también ofreció consejos sobre el mantenimiento del tanque de nitrógeno líquido donde se guardan las vacunas. Debe revisarse para detectar fugas y comprobar que contiene nitrógeno suficiente para mantener las temperaturas ultrabajas. No podemos asumir que contenga la cantidad suficiente de nitrógeno líquido ni que esté lo bastante frío solo porque salga vapor al abrir el tanque.

“Hay que vigilar constantemente el tanque” con una varilla, una regla o cualquier otro instrumento que nos indique el volumen aproximado de nitrógeno que queda dentro, aclaró.

Las vacunas liofilizadas normalmente son bastante estables cuando permanecen guardadas en el refrigerador, pero, en los refrigeradores que el Dr. Jordan ve en las salas de incubación, la temperatura es más fría en la zona contigua al mecanismo refrigerador.

“A veces la zona más fría es la inferior, otras es la parte trasera. Si es un refrigerador y congelador combinado, será más frío junto al congelador. Y las vacunas respiratorias se han de guardar ahí, en la zona más fría”, indicó el Dr. Jordan. En cambio, las vacunas de coccidia son más sensibles al frío y deben guardarse en la parte menos fría del refrigerador.

 

Diamond V



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