12 Ago. 2019

Nutrición Animal

Nutrición Animal

Actividad enzimática de la microbiota intestinal y salud del TGI


Escrito por: Alfred Blanch

Determinadas especies de bacterias presentes en la microbiota son especialmente eficaces en la producción de cuantiosos y variados enzimas digestivos

Hoy en día, ya no cabe la menor duda sobre la importancia de la microbiota del intestino para la función gastrointestinal y la salud de los animales, con especial notabilidad en el caso de los animales monogástricos.

Dicho papel relevante de la microbiota intestinal ha sido sobradamente demostrado en numerosos estudios con animales monogástricos, como recientemente señalaban Heinritz y col. (2016).

Asimismo, la composición de la dieta de los animales indica cuales son los sustratos en realidad disponibles para la microbiota intestinal, afectando al perfil y a la actividad metabólica de la misma.

En la Figura 1, se muestran las interacciones entre la microbiota intestinal y la dieta, el propio animal hospedador y la carga microbiana del ambiente.

Con respecto a la interacción entre la microbiota intestinal y la dieta de los animales, cabe señalar que determinadas especies de bacterias presentes en la microbiota son especialmente eficaces en la producción de cuantiosos y variados enzimas digestivos, algunos de ellos no disponibles a nivel comercial.

Los diversos tipos de enzimas que producirán dichas bacterias dependerán de la composición del pienso que reciba el animal hospedador. En otras palabras, la microbiota intestinal adaptará su variada actividad enzimática a cada distinta composición de la dieta.

Además de contribuir a una mejora en la digestión de la dieta, los enzimas producidos por la microbiota del intestino, jugarán un papel determinante en el establecimiento de una buena salud intestinal, como se repasa en el presente artículo.

Género Bacillus

Componente activo de la microbiota intestinal

Es bien conocido el papel que algunas especies bacterianas de los géneros Lactobacillus o Bifidobacterium, especies saprófitas del intestino, juegan en la salud de los animales, siendo en muchas ocasiones utilizadas como biomarcadores de la salud intestinal.

Por otro lado, especies específicas de grupos bacterianos como Enterobacteriaceae (por ejemplo Escherichia coli enterotoxicas) son patógenas y, desde hace muchos años, se sabe fehacientemente que son perjudiciales para los animales (Dupont y col., 1971).

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